Secretos de familia · Ficción breve

El secreto que mi padrastro ocultó bajo la lluvia de aquella noche

El secreto que mi padrastro ocultó bajo la lluvia de aquella noche — Parte 2
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Anteriormente: Tobías creía que huir de su padrastro en una noche tormentosa sería su fin, hasta que entró en aquel café de carretera y se topó con Leo, un hombre del pasado de su madre.

El pasado regresa de entre las sombras

Tobías se deslizó en el banco de cuero rojo opuesto al misterioso hombre, intentando controlar el castañeo de sus dientes. En susurros apresurados, le confesó la verdad: tras la muerte de su madre, su padrastro Julián había falsificado los documentos para despojarlo de la herencia familiar y enviarlo a un internado fuera del país. Tobías había logrado escapar esa misma tarde con las escrituras originales, desatando la furia de Julián.

Antes de que el desconocido pudiera responder, la puerta del café se abrió con violencia. Julián entró con el rostro desfigurado por la rabia, goteando agua sobre el ajedrezado suelo. Sus ojos se clavaron de inmediato en Tobías.

El secreto que mi padrastro ocultó bajo la lluvia de aquella noche
¡Tobías! Levántate de ahí ahora mismo. Volvemos a casa.

Julián se acercó a la mesa con paso firme, ignorando la mirada de advertencia de la camarera. Al llegar frente al reservado, se dirigió al hombre calvo con desprecio:

No sé quién es usted, pero este chico es menor y está bajo mi tutela. No se meta en asuntos de la familia Olmedo.

El hombre se levantó lentamente, mostrando una imponente estatura que hizo retroceder un paso a Julián. Una sonrisa helada se dibujó en sus labios curtidos.

Los asuntos de los Olmedo me importan más de lo que crees, Julián. Especialmente cuando involucran robar a un inocente.

Al escuchar su nombre, Julián palideció. Fue entonces cuando el hombre se quitó la chaqueta de cuero, revelando en su brazo un tatuaje antiguo de un ancla entrelazada con una rosa: el mismo emblema que la madre de Tobías conservaba en una vieja medalla bajo llave. Julián dio un respingo de terror puro al reconocerlo.

¿Leo? No... tú estabas muerto. Te hicimos desaparecer hace veinte años.

Desesperado y acorralado por sus propios fantasmas, Julián sacó una navaja del bolsillo, desplegando la hoja con un chasquido metálico dispuesto a todo para silenciar el pasado.

Te hicimos desaparecer hace veinte años.Desesperado y acorralado por sus propios fantasmas, Julián sacó una navaja del bolsillo, desplega…