Ella destruyó su entrevista por dinero y él descubrió el oscuro secreto de su madre
La noche que cambió todo
La noche antes de la entrevista, Mateo estaba tan nervioso que apenas pudo dormir. Había estado esperando ese momento durante tres años, desde que terminó la universidad y comenzó a trabajar en una empresa de logística que no le pagaba lo suficiente. El puesto en San Diego era la oportunidad de su vida: el salario era el doble, las prestaciones eran excelentes y, por primera vez, podría comprarle una casa a su madre, Elena, que había trabajado toda su vida como enfermera en un hospital público.
Mateo siempre había sido un hijo agradecido. Sabía que su madre había sacrificado sus sueños por él, que había dejado de lado su carrera para cuidarlo cuando su padre los abandonó. Por eso, cuando recibió la llamada de Westbridge Logistics, sintió que el destino le estaba dando una oportunidad para devolverle todo a la mujer que lo había criado sola.

Esa noche, mientras se duchaba, dejó su computadora abierta sobre la mesa de la cocina. Sofía, su prometida, estaba en la sala viendo una serie en el celular. No le prestó atención al principio, pero cuando Mateo salió del baño, la encontró en la cocina, con las manos temblando y una sonrisa falsa en el rostro.
«¿Qué haces aquí?», le preguntó Mateo, sintiendo que algo no estaba bien.
«Nada, solo buscaba algo de beber», respondió Sofía, evitando su mirada.
Mateo no le dio importancia y se fue a dormir. Pero a la mañana siguiente, su mundo se derrumbó. Al abrir su correo, encontró un mensaje de la empresa: «Lamentamos informarle que su participación en el proceso de selección ha sido cancelada». No podía entenderlo. Había pasado todas las pruebas, había enviado todos los documentos y había confirmado su asistencia la noche anterior.
«Sofía, ¿tú sabes algo de esto?», preguntó Mateo, con el teléfono temblando en la mano.
Ella estaba en la cocina, desayunando un tazón de avena, como si fuera un día cualquiera. «¿De qué me hablas?», dijo, fingiendo inocencia.
«De mi entrevista. La cancelaron. Pero yo no la cancelé», insistió Mateo.
Sofía dejó la cuchara y suspiró. «Yo la cancelé, Mateo. Lo hice anoche, mientras te duchabas».
Mateo sintió que el suelo se abría bajo sus pies. «¿Por qué?», alcanzó a decir.
«Me sentía sola», dijo Sofía, intentando justificar lo injustificable. «No pensé que fuera tan grave».
Pero la cosa empeoró cuando Mateo llamó al reclutador para intentar arreglar la situación. El hombre, un tal señor Delgado, le dijo que además habían solicitado eliminar su candidatura por completo. «No podemos seguir con tu proceso, Mateo. Lo siento», le dijo.
Mateo no entendía qué estaba pasando. ¿Por qué alguien querría arruinarlo de esa manera? Entonces, decidió revisar los mensajes de Sofía, y lo que encontró lo dejó helado.
El mensaje que lo cambió todo
En el teléfono de Sofía, Mateo encontró una conversación con un número desconocido. El remitente se presentaba como Ricardo, y le preguntaba a Sofía sobre la carrera de Mateo, sus entrevistas y sus planes profesionales. Había mensajes que mencionaban documentos y fotografías que Sofía le había enviado, incluidos los que Mateo había preparado cuidadosamente para su entrevista.
«¿Quién es Ricardo?», preguntó Mateo, con el teléfono en la mano y la voz temblando.
Sofía, que estaba llorando en el sofá, levantó la mirada. «Es un hombre que me contactó por redes sociales. Me ofreció dinero si te ayudaba a cancelar la entrevista».
«¿Dinero? ¿Cuánto te pagó?», exigió Mateo.
«Quinientos dólares», confesó Sofía, entre lágrimas.
Mateo no podía creer lo que estaba escuchando. La mujer con la que había compartido los últimos cinco años lo había traicionado por una cantidad ridícula de dinero. Pero lo más perturbador fue el último mensaje que leyó: «Si cancelas la entrevista, puedo hablar con él después».
«¿Hablar con quién? ¿De qué está hablando?», preguntó Mateo, sintiendo que su cabeza iba a explotar.
Sofía negó con la cabeza. «No sé, Mateo. Solo me dijo que si hacía lo que me pedía, me pagaría más después. No sé quién es en realidad».
Mateo decidió ir a la oficina de Westbridge Logistics para enfrentar la situación cara a cara. Cuando llegó, pidió hablar con Ricardo, pero la recepcionista le dijo que no había ningún empleado con ese nombre. El corazón de Mateo latía con fuerza. ¿Quién era ese hombre y por qué necesitaba impedir que consiguiera el puesto?
Decidió investigar por su cuenta. Revisó los registros de la empresa y encontró que Ricardo había utilizado un nombre falso para contactar a Sofía. Pero había algo más: los mensajes habían sido enviados desde una dirección IP que Mateo reconocía.
Era la dirección IP de la computadora de su madre.
«No puede ser», murmuró Mateo, sintiendo que el mundo se le venía encima.
”Pero había algo más: los mensajes habían sido enviados desde una dirección IP que Mateo reconocía.Era la dirección IP de la computadora d…