Traición · Ficción breve

Mi esposo reía mientras me azotaban, pero mi hermano soldado regresó por justicia

Mi esposo reía mientras me azotaban, pero mi hermano soldado regresó por justicia — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Clara era torturada por su cruel suegra bajo la mirada de su esposo, su hermano, un soldado que creían muerto, irrumpió en la mansión para desatar una venganza implacable.

La revelación más cruel

El silencio que siguió al desmayo de Doña Mercedes fue sepulcral. Alejandro, paralizado por el terror, retrocedió tambaleándose, con su elegante traje azul noche ahora manchado con el polvo de la columna rota. Mateo se giró lentamente hacia él, con los puños cerrados y la mirada inyectada en sangre. El cobarde esposo cayó de rodillas, suplicando por su vida mientras el soldado lo levantaba del suelo con una sola mano y le propinaba un puñetazo devastador.

Mateo corrió a arrodillarse junto a Clara, cubriendo su cuerpo herido con su propia chaqueta militar.

Tranquila, hermanita, ya estoy aquí. Te juro que pagarás por esto, Alejandro,
exclamó Mateo, con la voz temblando de rabia y dolor. Sin embargo, antes de que pudiera levantar el teléfono para llamar a las autoridades, una risa histérica y sangrienta interrumpió el rescate.

Mi esposo reía mientras me azotaban, pero mi hermano soldado regresó por justicia

Alejandro, limpiándose la sangre de la boca, miró a los hermanos con una mueca de pura maldad.

¿Crees que has ganado, soldado? Si me entregas a la policía, o si te atreves a tocarme de nuevo, juro que nunca volverás a ver a la hija de Clara,
siseó con veneno.

Esas palabras cayeron como un balde de agua fría sobre Clara. Hacía tres meses, al dar a luz en un hospital privado propiedad de los Alvia, le habían dicho que su bebé recién nacida, Sofía, había fallecido por complicaciones médicas. Nunca le permitieron ver el cuerpo, alegando que querían ahorrarle el sufrimiento.

¿De qué estás hablando, monstruo? Mi hija murió,
sollozó Clara, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho.

Te mentimos, Clara. Tu hija está viva y muy lejos de aquí, custodiada por hombres que solo responden a mis órdenes. Si no me dejas ir ahora mismo con los documentos, ella desaparecerá para siempre,
amenazó Alejandro, sabiendo que tenía el control absoluto del destino de la pequeña.

Si no me dejas ir ahora mismo con los documentos, ella desaparecerá para siempre, amenazó Alejandro, sabiendo que tenía el control absolu…