Traición · Historia

La guardiana que arriesgó su placa para descubrir la traición de su propia familia

La guardiana que arriesgó su placa para descubrir la traición de su propia familia — Parte 2
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Anteriormente: Irene, una implacable funcionaria de prisiones, se enfrenta a la reclusa más peligrosa de la cárcel para vengar a su hermano, sin saber que la verdad destruiría a su propia familia.

La verdad tras las rejas

La agresión en el patio debería haberle costado a Irene su placa y una suspensión inmediata. Sin embargo, cuando el subdirector del penal la citó en su despacho, la sorpresa fue mayúscula: Begoña se había negado a denunciar el incidente. En su lugar, la reclusa había exigido una reunión a solas con Irene en la sala de interrogatorios, alegando poseer información vital sobre el caso de Mateo. Intrigada y con el corazón desbocado, Irene accedió, apagando las cámaras de seguridad para asegurar la confidencialidad.

Al entrar en la fría sala de paredes grises, Begoña la esperaba con una mueca de dolor y un ojo inflamado, pero sus ojos brillaban con una lucidez alarmante. La tensión en el ambiente era casi tangible.

La guardiana que arriesgó su placa para descubrir la traición de su propia familia
¿De verdad crees que yo fui quien hundió a tu hermano Mateo?

Preguntó Begoña, apoyando sus manos esposadas sobre la mesa de metal. Irene dio un paso al frente, con la mandíbula apretada por la rabia.

Tu firma estaba en los contratos de la empresa fantasma que desvió el dinero. Por tu culpa, mi hermano terminó en esta fosa común y murió solo. No intentes jugar conmigo ahora.

Begoña soltó una risa amarga que denotaba cansancio. Miró fijamente a Irene y pronunció unas palabras que helaron la sangre de la guardiana.

Esa firma fue falsificada. Yo solo era una empleada de bajo rango que firmaba lo que me ponían delante. La verdadera mente maestra detrás del desfalco, la persona que dejó que Mateo asumiera toda la culpa para salvar su propio imperio... fue tu madre, Irene. Ella sacrificó a su propio hijo para no ir a la cárcel.

Las palabras golpearon a Irene como un mazo físico. Su madre, Carmen, una respetable empresaria y pilar de la comunidad, era quien la había consolado tras la muerte de Mateo. Irene se negó a creerlo, acusando a Begoña de mentir para salvarse. Sin embargo, la interna le ofreció un trato: la llave de una caja de seguridad con las pruebas definitivas a cambio de que Irene usara su influencia para tramitar su tercer grado confidencial.

Sin embargo, la interna le ofreció un trato: la llave de una caja de seguridad con las pruebas definitivas a cambio de que Irene usara su…