Mi hermana iba a ser enterrada viva, pero un jarrón de metal lo cambió todo
Un susurro desde el más allá
El olor a rosas blancas en la sala de velación del tanatorio de Madrid resultaba casi asfixiante. Lucía se ajustó nerviosamente la camisa de rayas rojas y blancas de la empresa de catering para la que trabajaba. No debería estar sirviendo café en el funeral de su propia hermana menor, pero la actividad era lo único que impedía que se desmoronara por completo. Emma, con apenas veintiocho años, había sido declarada muerta de forma repentina. A pocos metros, su madre, Elena, lloraba desconsolada con su impecable vestido negro, mientras David, el joven viudo de veinticinco años, mantenía una postura rígida y una mirada sospechosamente serena.
Fue en el instante en que la sala quedó en absoluto silencio cuando Lucía lo escuchó. Un leve crujido, seguido de un gemido ahogado que parecía provenir directamente del interior del ataúd lacado en blanco. Lucía se congeló, dejando caer la bandeja de plata. Se acercó al féretro ante las miradas de reproche de los presentes y pegó su oído a la madera.

—La oí llorar... ¡Está viva! —grité Lucía, con el rostro desencajado por la mezcla de terror y esperanza.
La reacción de la familia fue de absoluta incredulidad. David se adelantó con paso firme, intentando apartarla con brusquedad.
—¡¿Te has vuelto loco?! ¡Déjala descansar en paz! —bramó David, con una furia desmedida en los ojos.
Pero Lucía no iba a detenerse. Desesperada, agarró un pesado jarrón metálico de flores que decoraba el altar. Con un grito desgarrador, lo descargó con todas sus fuerzas sobre la tapa del ataúd. El golpe resonó en toda la capilla. Elena gritó de pánico mientras la madera se astillaba, revelando una abertura irregular. A través del agujero, la luz cenital iluminó el rostro pálido de Emma, cuyos ojos se abrían lentamente en busca de aire. El horror se apoderó de la sala cuando comprendieron que la joven estaba a punto de ser enterrada viva.
”El horror se apoderó de la sala cuando comprendieron que la joven estaba a punto de ser enterrada viva.