Traición · Ficción breve

Mi mejor amiga me humilló en su boda para ocultar un oscuro secreto familiar

Mi mejor amiga me humilló en su boda para ocultar un oscuro secreto familiar — Parte 2
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Anteriormente: Lo que parecía una broma pesada de los novios durante la recepción resultó ser una fría conspiración. Vanesa descubre que su mejor amiga planeaba culparla de un gran fraude financiero.

La conspiración detrás de la risa

Logré levantarme con la poca dignidad que me quedaba y corrí hacia la suite nupcial del pabellón. Necesitaba limpiar las manchas de mi vestido y, sobre todo, calmar el temblor de mis manos. Al entrar en el lujoso vestidor contiguo a la suite, escuché pasos apresurados. Eran Raquel y Rubén, que se habían alejado discretamente de la fiesta. Instintivamente, me oculté tras una mampara de madera.

Lo que escuché a continuación destruyó cualquier rastro de la amistad que alguna vez sentí por Raquel. Su voz, habitualmente dulce, sonaba calculadora y despiadada:

Mi mejor amiga me humilló en su boda para ocultar un oscuro secreto familiar
«Ha sido perfecto, Rubén. Con ese numerito en el suelo, mi padre ya piensa que Vanesa es una descuidada inestable. Mañana, cuando presentemos las pruebas falsas del desfalco, nadie dudará de nosotros. Pensarán que robó el dinero para cubrir sus propias deudas y que hoy estaba borracha.»

Rubén se rió, un sonido seco que me provocó náuseas. Habían planeado la humillación pública para destruir mi credibilidad ante don Alejandro antes de culparme del robo de doscientos mil euros que el propio Rubén había cometido.

La indignación superó a mi miedo. Salí de mi escondite y me planté ante ellos. Sus rostros se desfiguraron por la sorpresa, pero Rubén recuperó rápidamente su arrogancia. Se acercó a mí con paso firme, bloqueando la salida.

«¿Crees que alguien te va a creer, Vanesa? Eres una empleada insignificante. Mañana a primera hora la policía estará en tu puerta con una orden de arresto. Si intentas decir algo, nos encargaremos de que pases el resto de tus días en prisión»

amenazó con la mirada fría, mientras Raquel se cruzaba de brazos con una sonrisa de desprecio absoluto. Estaba completamente sola contra su inmenso poder económico.

Estaba completamente sola contra su inmenso poder económico.