Humillada y con ropa rota, Lidia desveló la traición de la junta directiva
Anteriormente: Lidia entró en la oficina de su difunto padre vestida con harapos tras sobrevivir a un misterioso accidente. Allí descubrió que sus socios querían borrar todo su legado electrónico.
El secreto en la base de datos
El ambiente en la oficina se volvió asfixiante, cargado de una tensión casi eléctrica. A pesar de las insistentes órdenes de Arturo, los guardias de seguridad no se atrevían a tocar a Lidia. Ella los había amenazado con activar el protocolo de autodestrucción de datos, una medida de seguridad extrema que borraría todas las patentes multimillonarias de la compañía si detectaba interferencia física durante una sesión crítica. Arturo sudaba frío, consciente de que un solo movimiento en falso destruiría el imperio que tanto ansiaba controlar.
—No seas insensata, Lidia —le advirtió Arturo, bajando el tono de voz a un susurro amenazante—. Tu padre está muerto y tú estás sola. Firma la transferencia de las acciones y te prometo que saldrás de aquí con suficiente dinero para empezar de nuevo en cualquier parte del mundo.
Lidia ni siquiera lo miró. Su atención estaba completamente fija en las líneas de código que se desbloqueaban ante ella. El tercer y último nivel de seguridad requería una frase clave que su padre le había confiado poco antes de morir. Al introducirla, la pantalla parpadeó y abrió un directorio oculto titulado «Proyecto Sombra». No eran registros contables, ni desvíos de fondos a paraísos fiscales. Era una carpeta que contenía el historial de comunicaciones de Arturo con un mecánico clandestino.

Al abrir el último archivo de audio grabado automáticamente por el sistema de seguridad de la oficina, la voz de Arturo resonó nítida en los altavoces, fría y calculadora, detallando el sabotaje de los frenos del coche de su padre. Lucía retrocedió un paso, horrorizada al descubrir la verdadera magnitud de la ambición de su socio. Lidia sintió que el corazón se le congelaba en el pecho al comprender que el accidente que casi le cuesta la vida no había sido una trágica casualidad, sino un asesinato planeado meticulosamente por el hombre que consideraba su protector.
”Lidia sintió que el corazón se le congelaba en el pecho al comprender que el accidente que casi le cuesta la vida no había sido una trági…