Venganza · Historia

La humillaron en una tienda de lujo sin saber que ella era la dueña

La humillaron en una tienda de lujo sin saber que ella era la dueña — Parte 2
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Anteriormente: Viviana entró a una exclusiva tienda en Madrid vestida de forma sencilla. La prometida de su exmarido intentó humillarla públicamente, desatando una venganza empresarial sin precedentes.

La desesperación de un traidor

Al salir a la acera adoquinada, el aire frío de Madrid golpeó el rostro de Viviana, pero su mente seguía enfocada. No había caminado ni cincuenta metros cuando un elegante deportivo negro frenó en seco junto a ella. De la puerta del conductor emergió Roberto, su exmarido, con el traje arrugado y el rostro desencajado por el pánico. Detrás de él, dos vehículos policiales se detuvieron, llamando la atención de los transeúntes.

Roberto corrió hacia Viviana, ignorando por completo a Elena, que acababa de salir corriendo de la boutique con los ojos llenos de lágrimas y confusión. El hombre, que horas antes se había burlado de Viviana llamándola inútil, ahora temblaba de ira y desesperación.

La humillaron en una tienda de lujo sin saber que ella era la dueña
—¿Qué has hecho, Viviana? —siseó Roberto, agarrándola del brazo—. ¡Has congelado todas las cuentas operativas del grupo! Los proveedores están cancelando los pedidos y la junta directiva me está exigiendo explicaciones. ¡Detén esta locura ahora mismo!

Viviana se soltó de su agarre con un movimiento firme y elegante. Lo miró con un desprecio absoluto, el mismo desprecio que él le había mostrado durante los últimos meses de su matrimonio de fachada.

—El imperio Alarcón es mío, Roberto. Tú solo eras el rostro que yo elegí mostrar. Hoy he decidido que tu tiempo bajo los reflectores ha terminado —respondió ella con una tranquilidad que desarmó por completo a su exesposo.

Elena intentó intervenir, buscando recuperar su posición de poder.

—¡Roberto, dile algo a esta mujer! ¡Llama a la seguridad! —exigió Elena, señalando a Viviana.

Pero Roberto la empujó a un lado con brusquedad. Sabía perfectamente que Viviana no estaba jugando. Desesperado, se acercó al oído de su exesposa y pronunció una amenaza directa, jugando su última carta para intentar salvarse del abismo financiero.

Desesperado, se acercó al oído de su exesposa y pronunció una amenaza directa, jugando su última carta para intentar salvarse del abismo…