Venganza · Historia

Humilló mi viejo rifle ante todos sin saber que yo era la campeona olvidada

Humilló mi viejo rifle ante todos sin saber que yo era la campeona olvidada — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Raquel llegó al campeonato nacional con un viejo rifle de madera, todos se burlaron de ella. Pero lo que no sabían era que esa arma escondía un secreto familiar legendario.

La sombra de la traición

Raquel bajó lentamente el rifle y miró fijamente a Marcos, cuyos ojos reflejaban una mezcla de pánico y desconcierto. El silencio en el campo de tiro era absoluto; el disparo perfecto de aquella desconocida había dejado mudos a los jueces y al público por igual.

—Mi nombre es Raquel Torres —dijo ella, con una voz que resonó con la fuerza de un trueno—. Soy la hija de Eduardo Torres, el hombre al que le robaste todo.

Un murmullo de asombro recorrió las gradas. Eduardo Torres había sido un maestro legendario del tiro deportivo en España, un hombre de honor que había muerto en el olvido y la pobreza después de que su alumno estrella, Marcos, le robara sus diseños patentados y sus contratos de patrocinio. Marcos sintió que la tierra se abría bajo sus pies, pero su arrogancia rápidamente se transformó en desesperación.

Humilló mi viejo rifle ante todos sin saber que yo era la campeona olvidada
—¡Esto es absurdo! —gritó Marcos, dirigiéndose a los comisarios del torneo—. Ese rifle no cumple con las especificaciones técnicas modernas. ¡Exijo que sea descalificada de inmediato por usar equipo ilegal!

Los jueces se acercaron con dudas, murmurando entre ellos. Marcos era el favorito de la federación y su influencia era enorme. Sin embargo, el juez principal, Don Aurelio, un veterano de cabello canoso que había conocido bien a Eduardo, dio un paso al frente. Tras inspeccionar minuciosamente el rifle de madera, miró a Marcos con severidad.

—Este rifle es un modelo clásico homologado. Cumple perfectamente con el peso y las normas de la categoría tradicional. La puntuación es válida —sentenció Don Aurelio.

Sabiendo que perdería su corona en el campo de juego, Marcos se acercó a Raquel aprovechando el revuelo de la prensa. Con una sonrisa cargada de veneno, sacó un documento doblado de su bolsillo y se lo mostró rápidamente.

—Si no te retiras ahora mismo, entregaré esto a los periodistas —susurró Marcos—. Es una carta de tu padre donde confiesa haber saboteado las armas de sus rivales hace años. Destruiré su memoria para siempre.

Raquel sintió un frío helado en el pecho. ¿Era posible que su padre guardara un secreto tan oscuro, o era solo el último y más desesperado truco de un traidor acorralado?

¿Era posible que su padre guardara un secreto tan oscuro, o era solo el último y más desesperado truco de un traidor acorralado?