Inés interrumpió el funeral con un hacha y descubrió que su hermana seguía viva
Anteriormente: Inés interrumpió el funeral de su hermana armada con un hacha, convencida de que seguía viva. Lo que descubrió dentro del ataúd desató una red de mentiras y traición familiar.
La máscara del asesino se cae
El pánico se apoderó de los asistentes al funeral, pero antes de que nadie pudiera huir o llamar a la policía, dos hombres corpulentos vestidos de negro se colocaron frente a las puertas de la capilla, cerrando el paso. Jonatán, viéndose acorralado, cambió su semblante de dolor por una mueca de fría determinación. Sacó un frasco de su bolsillo y miró a Inés con desprecio.
—No dejes que se acerque al ataúd, Jonatán. Sé lo que le hiciste —dijo Inés, manteniendo el hacha en alto—. Encontré el vial de catalepsia en la basura de tu suite del hotel. La drogaste para fingir su muerte y quedarte con su parte de la empresa familiar. ¡Está viva ahí dentro!
Irene, recuperando el aliento, miró a su yerno con horror. Los murmullos de los familiares se transformaron en gritos de indignación. Jonatán dio un paso hacia el ataúd, ignorando las advertencias de Inés. Sabía que si Lucía salía de allí con vida, su imperio y su libertad se desvanecerían para siempre.

—Esto es un delirio de una muerta de hambre —escupió Jonatán, tratando de mantener el control—. Lo que han oído es un reflejo muscular post-mortem. ¡Seguridad, saquen a esta loca de aquí ahora mismo!
Los dos matones avanzaron hacia Inés. El tiempo se agotaba. Desde el interior de la caja de madera, los golpes se volvían más débiles, señal de que el oxígeno de Lucía se estaba terminando. Inés sabía que no podía enfrentarse sola a los guardias de Jonatán, pero no estaba dispuesta a dejar morir a su hermana. Con un grito de pura rabia, se interpuso entre los hombres y el ataúd, levantando el hacha dispuesta a todo por salvar a su sangre.
”Con un grito de pura rabia, se interpuso entre los hombres y el ataúd, levantando el hacha dispuesta a todo por salvar a su sangre.