Traición · Historia

La brutal traición de mi jefe que desató una guerra en la oficina

La brutal traición de mi jefe que desató una guerra en la oficina — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Clara descubrió el desfalco millonario de su jefe, nunca imaginó que él llegaría al extremo de agredirla físicamente para silenciarla. Una aliada inesperada cambiará el rumbo de esta peligrosa traición.

Sara ayudó a Clara a levantarse del suelo cubierto de vidrios rotos. Clara, aturdida y con la respiración entrecortada, se aferró al brazo de su salvadora mientras intentaba asimilar lo que acababa de ocurrir. La sangre manchaba su rostro, pero la adrenalina mantenía su mente alerta. Sin embargo, la tregua duró poco. Arturo, recuperándose del brutal golpe, se puso de pie lentamente mientras se limpiaba un hilo de sangre de los labios. Su mirada seguía llena de una arrogancia peligrosa.

Una trampa corporativa

—¿De verdad pensáis que vais a salir de aquí como heroínas? —siseó Arturo, sacando su teléfono móvil—. En cuanto crucéis esa puerta de seguridad, os detendrán por robo de propiedad intelectual y agresión física. He borrado las grabaciones de seguridad de la última hora. Para el mundo exterior, vosotras sois las criminales.

La brutal traición de mi jefe que desató una guerra en la oficina
No tienes poder aquí, Arturo. La verdad siempre encuentra una salida, por muy profunda que la entierres.

Clara miró a Sara, temiendo que el director general tuviera razón. En el mundo corporativo de alto nivel, la influencia y el dinero solían aplastar la justicia. Arturo dio un paso hacia ellas, bloqueando la única salida del despacho. Pero antes de que pudiera avanzar más, las luces de toda la planta parpadearon de forma violenta y se apagaron, sumiendo el lugar en una penumbra solo rota por las luces de la ciudad.

De repente, el teléfono de Arturo comenzó a sonar con una melodía estridente. Al mirar la pantalla, la seguridad del director se desmoronó por completo. Su rostro se tornó de un color pálido cenizo. Sara, con una sonrisa fría, sacó su propio dispositivo y presionó una tecla, revelando que el apagón no era un fallo técnico, sino el inicio de una contraofensiva meticulosamente planeada semanas atrás.

Sara, con una sonrisa fría, sacó su propio dispositivo y presionó una tecla, revelando que el apagón no era un fallo técnico, sino el ini…