La criada que rompió el ataúd de su jefa al oír un latido desesperado
Anteriormente: Durante el velatorio de la joven Emma, todos lloraban su repentina muerte. Pero cuando la criada Lucía escuchó un susurro del ataúd, tomó una decisión desesperada que desenterró una terrible verdad familiar.
La conspiración al descubierto
Con las manos temblorosas, Lucía y dos de los asistentes retiraron las maderas rotas de la tapa del féretro. Allí estaba Emma. Aunque su piel lucía pálida y sus labios apenas tenían color, sus párpados temblaban con fuerza bajo la luz de la capilla. Estaba viva, pero atrapada en un letargo tan profundo que parecía un coma inducido. Marta cayó de rodillas junto al ataúd, llorando de manera descontrolada mientras acariciaba el rostro de su hija.
Mientras la conmoción se apoderaba de los presentes, Marcos comenzó a retroceder lentamente hacia la salida de la capilla. Su respiración era agitada y sus ojos buscaban desesperadamente una vía de escape. Sin embargo, Lucía, que no le había quitado la vista de encima, se interpuso en su camino.

—¿A dónde vas, Marcos? ¿No te alegra ver que tu prometida está viva? —le espetó Lucía, bloqueando la puerta con firmeza.
Marcos intentó mantener la compostura, pero el sudor frío corría por su frente. Argumentó que debía buscar ayuda médica en el exterior, pero su voz temblaba de una manera que delataba su culpabilidad. En ese momento, los paramédicos irrumpieron en la sala con una camilla, apartando a la multitud para atender a Emma de inmediato.
Al examinarla, el médico de emergencias frunció el ceño con gravedad. Al retirar el cabello de Emma para revisar sus signos vitales, descubrió una pequeña marca reciente de aguja en su cuello. Al lado del ataúd, en el suelo donde Marcos había estado parado antes, Lucía vio brillar un pequeño frasco de vidrio vacío que se le había caído del bolsillo del traje durante el forcejeo.
—Esto no ha sido un milagro médico —declaró el doctor mientras preparaba el traslado—. Esta joven ha sido inyectada con un potente paralizante neuromuscular que imita la muerte clínica. Alguien intentó enterrarla viva deliberadamente.
Marta alzó la vista, horrorizada, dándose cuenta finalmente de la monstruosa verdad. Todas las sospechas se dirigieron hacia Marcos, quien, acorralado por las miradas de todos los presentes, intentó negar las acusaciones con gritos desesperados.
”Todas las sospechas se dirigieron hacia Marcos, quien, acorralado por las miradas de todos los presentes, intentó negar las acusaciones c…