Segundas oportunidades · Ficción breve

Me sentenciaron por un crimen ajeno, pero en prisión encontré mi verdadera fuerza

Me sentenciaron por un crimen ajeno, pero en prisión encontré mi verdadera fuerza — Parte 2
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Anteriormente: Clara fue traicionada y enviada a una prisión de máxima seguridad. Allí, para sobrevivir a las garras de Begoña, tuvo que demostrar de qué estaba hecha en un duelo a vida o muerte.

Una verdad tras los muros

Mientras la multitud aclamaba a Clara con gritos de "¡Vamos, campeona!", la figura imponente de la oficial Alicia cruzó el patio. Su uniforme azul oscuro contrastaba con la suciedad del entorno. Con paso firme y rostro inexpresivo, apartó a las reclusas y tomó a Clara fuertemente del brazo. Cualquiera habría esperado una severa sanción o el traslado inmediato a las celdas de castigo, pero Alicia guio a Clara en silencio hacia la oficina de seguridad del ala oeste.

Una vez dentro, el ambiente cambió por completo. Alicia cerró la puerta con pestillo, bajó las persianas y desconectó el monitor que registraba las cámaras del pasillo. Clara dio un paso atrás, preparándose para lo peor, pero la guardia levantó las manos en señal de paz.

Me sentenciaron por un crimen ajeno, pero en prisión encontré mi verdadera fuerza
—No te he traído aquí para castigarte, Clara —dijo Alicia en un susurro urgente—. Te he traído porque ese combate casi te cuesta la vida, y lo que viene esta noche será mucho peor.

Clara la miró con desconfianza, tratando de recuperar el aliento. Alicia sacó de su bolsillo un teléfono móvil no regulado y le mostró una serie de mensajes cifrados. El remitente era Mateo, el ex prometido de Clara, el hombre que la había incriminado en el fraude millonario antes de desaparecer. Los mensajes revelaban una transferencia bancaria masiva destinada a varios empleados corruptos de la prisión, incluyendo a la subdirectora, con una orden clara: asegurar que Clara sufriera un "accidente mortal" antes de la apelación del juicio.

—Begoña solo era la primera fase —explicó Alicia con gravedad—. Al ver que ha fallado, los guardias comprados abrirán las celdas a medianoche. Tienes menos de cuatro horas para decidir si confías en mí o si te enfrentas sola a lo que te espera en la oscuridad de tu celda.

Tienes menos de cuatro horas para decidir si confías en mí o si te enfrentas sola a lo que te espera en la oscuridad de tu celda.