Traición · Historia

La funcionaria de prisiones que descubrió el oscuro secreto de la presa que la atacó

La funcionaria de prisiones que descubrió el oscuro secreto de la presa que la atacó — Parte 2
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Anteriormente: Sara, una implacable funcionaria de prisiones, se enfrenta a una brutal agresión en el patio. Pero tras el ataque de Begoña se esconde una conspiración que pondrá a prueba su moral y cambiará sus vidas para siempre.

La confesión en la penumbra

La tensión de la tarde se trasladó a las galerías interiores cuando cayó la noche. A Sara le asignaron la ronda de vigilancia en el módulo de aislamiento, un pasillo lúgubre donde el eco de los pasos parecía arrastrar los lamentos de las internas. Al pasar frente a la celda de Begoña, que había sido sancionada tras el altercado del patio, Sara se detuvo al escuchar unos sollozos apagados. En lugar de la mujer desafiante y agresiva de hacía unas horas, vio a una madre rota, acurrucada en un rincón oscuro de la celda.

Sara se acerqué lentamente a los barrotes, manteniendo la distancia reglamentaria, pero con una curiosidad que no podía ignorar. «¿Por qué arriesgarse a una sanción tan grave por una simple provocación?», se preguntó internamente.

La funcionaria de prisiones que descubrió el oscuro secreto de la presa que la atacó
—No deberías haber buscado pelea, Begoña. Sabes que aquí dentro las reglas son claras —dijo Sara con voz baja pero firme.

Begoña levantó la cabeza. Sus ojos estaban hinchados y las lágrimas surcaban sus mejillas sucias. Se arrastró hacia los barrotes con desesperación.

—No tenía otra opción, Sara —confesó con un hilo de voz—. Si no te mandaba al hospital o acababa contigo, mi hija de seis años no sobreviviría a la semana. Un hombre poderoso pagó a mi abogado para que me hiciera cometer este "accidente". A cambio, él costearía la operación de corazón que mi hija necesita con urgencia en el extranjero.

Un escalofrío recorrió la espalda de Sara al escuchar los detalles. Cuando Begoña pronunció el nombre de su benefactor, el mundo de la funcionaria se derrumbó. Era Javier, su exmarido. Sara era la testigo clave en un juicio inminente por narcotráfico y lavado de dinero contra él. Javier estaba dispuesto a comprar la vida de una niña enferma con tal de silenciar a la única persona que podía destruirlo.

Javier estaba dispuesto a comprar la vida de una niña enferma con tal de silenciar a la única persona que podía destruirlo.