Venganza · Ficción breve

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva — Parte 2
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Anteriormente: Lucía soportó la peor humillación en una cena de negocios cuando su esposo la obligó a servir de mesa. Lo que él no sabía es que ella guardaba un secreto capaz de destruirlo.

Un pacto bajo la tormenta

Empapada por la lluvia madrileña y con el corazón latiendo desbocado, Lucía se refugió en una pequeña cafetería del centro. Allí, temblando de frío y de rabia, conoció a Don Aurelio, un respetado empresario de la vieja escuela y el rival más acérrimo de Alejandro. Al escuchar la humillación que Lucía había sufrido, el anciano le ofreció una alianza que cambiaría el destino de todos.

—Tu esposo ha construido su fortuna destruyendo vidas, Lucía. Si me consigues los libros contables que esconde en su caja fuerte, puedo asegurar que pasará el resto de sus días tras las rejas —le propuso Don Aurelio con mirada severa.

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva

A la mañana siguiente, consumida por el deseo de justicia, Lucía regresó en secreto a la mansión. Sabía que Alejandro guardaba los documentos clave detrás de su retrato familiar en la biblioteca. Con dedos temblorosos pero ágiles, introdujo la combinación y extrajo las pruebas del fraude fiscal multimillonario de su esposo.

Sin embargo, la victoria duró poco. Justo cuando guardaba los archivos en mi bolso, la puerta de la biblioteca se abrió con violencia. Alejandro entró acompañado de dos oficiales de policía, con una sonrisa de victoria despiadada en el rostro.

—¿Pensaste que eras lo suficientemente lista para robarme, Lucía? Oficiales, arresten a esta ladrona —siseó Alejandro, señalándola con desprecio.

Las esposas frías se cerraron alrededor de sus muñecas. Lucía miró a su esposo, dándose cuenta de que él había anticipado sus movimientos para destruirla por completo.

Lucía miró a su esposo, dándose cuenta de que él había anticipado sus movimientos para destruirla por completo.