La joven que me suplicó que fingiera ser su padre para salvar su vida
Anteriormente: Cuando una aterrorizada joven entró en aquella cafetería de carretera suplicando ayuda, Sergio no dudó en protegerla de un hombre implacable, desenterrando un oscuro secreto familiar.
Viejas heridas abiertas
Enrique avanzó por el pasillo de la cafetería, sus botas resonando con fuerza sobre las baldosas. Su mirada escrutadora se detuvo al llegar al reservado de Sergio. Con una sonrisa gélida que no auguraba nada bueno, se apoyó sobre la mesa de formica, invadiendo su espacio de manera intimidante.
Buenas tardes —dijo Enrique, con una voz que helaba la sangre—. Busco a una joven que se ha escapado de casa. Su familia está muy preocupada y me han encargado traerla de vuelta.
Sergio mantuvo la mirada del hombre con una calma aparente, aunque por dentro su corazón latía con violencia. Elia se aferró aún más a su chaqueta, ocultando su rostro.

Aquí no hay nadie que busque, caballero —respondió Sergio con firmeza—. Solo estamos mi hija y yo tomando un café antes de que la tormenta empeore.
Enrique soltó una carcajada seca y burlona que hizo que el camarero se tensara tras la barra.
¿Tu hija, Sergio? No me hagas reír. Sé perfectamente quién eres. Y sé que hace quince años tu esposa te abandonó llevándose a tu única hija, a la que nunca volviste a ver. Qué ironía que el destino te ponga hoy frente a Elia.
El impacto de aquellas palabras dejó a Sergio sin respiración. Miró hacia abajo, observando detenidamente los rasgos de la joven que protegía en sus brazos. Aquellos ojos almendrados, la pequeña cicatriz cerca de la ceja... Era ella. Era su pequeña Elia, a la que tanto había buscado sin éxito durante más de una década. La emoción amenazó con desbordarlo, pero el peligro inminente lo obligó a mantener la cabeza fría. Enrique no era un salvador; era el hombre que su exesposa había elegido y que ahora controlaba sus vidas con mano de hierro.
Suéltala, Sergio —amenazó Enrique, deslizando su mano hacia el interior de su abrigo—. No querrás que esto termine mal para nadie.
”No querrás que esto termine mal para nadie.