Secretos de familia · Historia

La melodía de una flauta de madera reveló el secreto más oscuro de un millonario

La melodía de una flauta de madera reveló el secreto más oscuro de un millonario — Parte 1
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Una melodía en la noche de Madrid

El aire de la noche madrileña era inusualmente cálido, pero en el jardín de la mansión Alarcón se respiraba una atmósfera gélida. César avanzaba entre los invitados de la gala benéfica, sintiendo el peso de las miradas de desprecio sobre su ropa desgastada y sus mejillas manchadas de hollín. En sus manos, apretaba con fuerza una humilde flauta de madera, el único objeto de valor que su madre le había entregado antes de caer en el delirio de la enfermedad. Frente a él, el buffet desbordaba manjares que habrían podido alimentar a su familia durante meses.

A pocos pasos se encontraba Gregorio Alarcón, el magnate de los negocios inmobiliarios, vistiendo un traje negro impecable que reflejaba su inmenso poder. César se tragó el orgullo, dio un paso al frente y, con la voz quebrada por la desesperación, pronunció las palabras que llevaba horas ensayando:

La melodía de una flauta de madera reveló el secreto más oscuro de un millonario
Mi madre está enferma. Necesito ayuda, por favor.

Gregorio ni siquiera se dignó a mirarlo a los ojos de inmediato. Dio un sorbo a su copa de champán y, con una frialdad que heló la sangre de los presentes, respondió sin una pizca de compasión:

Entonces gánatelo.

Un murmullo de burlas y comentarios despectivos recorrió el jardín. César sintió que el mundo se le caía encima, pero la imagen de su madre en la cama del hospital le dio las fuerzas que ya no tenía. Se llevó la flauta de madera a los labios y comenzó a tocar. Una melodía extremadamente triste y hermosa comenzó a flotar en el aire, silenciando de inmediato los murmullos de la alta sociedad.

Las lágrimas rodaron por las mejillas de César mientras sus dedos cansados recorrían los agujeros del instrumento. Al escuchar las primeras notas, el rostro de Gregorio cambió por completo. La copa de champán estuvo a punto de resbalar de sus dedos. Su arrogancia se desvaneció, reemplazada por una palidez cadavérica.

¿De dónde has sacado eso? —susurró el millonario, con la voz temblando por primera vez en su vida.

César detuvo la música. Con mano temblorosa, sacó de su bolsillo una vieja fotografía rota donde se veía a una joven Leonor llorando abrazada a esa misma flauta de madera.

Mi madre dijo que tú eras su... —dijo el joven, antes de ser interrumpido por el pánico en los ojos de Gregorio.

—dijo el joven, antes de ser interrumpido por el pánico en los ojos de Gregorio.