La noche en que mi mejor amiga me empujó al vacío por un secreto
El cielo de Madrid parecía llorar con la misma intensidad que la tormenta de traición que se desataba en la azotea del Hotel Real. La lluvia caía con fuerza implacable, empapando el vestido de gala color magenta de Claudia, quien respiraba con dificultad. Frente a ella, Sabrina, vestida con un impecable pero ahora empapado traje de chaqueta blanco, mantenía una mirada fría y desprovista de cualquier rastro de la amistad que alguna vez las había unido.
Una traición bajo la tormenta
—Siempre lo tuviste todo, Claudia —escupió Sabrina, con la voz ahogada por el viento—. Pero esta noche, tu imperio se desmorona.

La confrontación verbal se convirtió rápidamente en un violento choque físico. Claudia intentó defenderse, pero Sabrina la superaba en fuerza y determinación. Los golpes resonaban bajo el estruendo de los truenos. Con un movimiento brutal, Sabrina sujetó a Claudia del cabello dorado, arrastrándola hacia el borde de la balaustrada de piedra que daba al vacío. A pesar de los desesperados intentos de Claudia por aferrarse al mármol resbaladizo, Sabrina la empujó sin piedad hacia el abismo.
Justo en ese instante, Martín, el prometido de Claudia, irrumpió en la azotea vistiendo un elegante esmoquin. Al ver a su prometida caer, un grito de horror escapó de su garganta y saltó sobre la barandilla en un intento desesperado por detener la agresión. Sin embargo, Sabrina reaccionó con una frialdad asombrosa: barrió las piernas de Martín con un movimiento rápido y certero, enviándolo a estrellarse con violencia contra el pavimento mojado.
Abajo, junto a la larga mesa del banquete de gala, los invitados de la alta sociedad observaban la escena en absoluto estado de shock. Los gritos de terror se mezclaban con el sonido de la lluvia mientras el cuerpo de Claudia desaparecía de la vista, dejando tras de sí un rastro de misterio y horror en la noche madrileña.
”Los gritos de terror se mezclaban con el sonido de la lluvia mientras el cuerpo de Claudia desaparecía de la vista, dejando tras de sí un…