La noche que mi jefe intentó destruirme y una aliada inesperada me salvó
Anteriormente: Clara pensaba que su mayor desafío en la empresa sería defender su proyecto estrella. Nunca imaginó que una reunión nocturna con Arturo se convertiría en una violenta pesadilla de la que solo Sara podría rescatarla.
El precio de la verdad
Sara se arrodilló de inmediato junto a Clara, ayudándola a incorporarse mientras usaba su propio chaleco negro para presionar la herida de su frente. Clara apenas podía mantener los ojos abiertos, pero el dolor físico era secundario comparado con el terror que sentía al ver a Arturo levantarse lentamente del suelo. A pesar del golpe recibido, el director de la firma se incorporó con una sonrisa sádica, limpiándose la sangre de la comisura de los labios con la manga de su traje de lana gris.
En su mano derecha, Arturo sostenía un trozo de cristal afilado de la mesa rota. La locura en sus ojos era evidente; sabía que si Clara salía de ese edificio con las pruebas de la auditoría, su carrera y su libertad estarían acabadas para siempre.

—¿Creen que van a salir vivas de aquí? —amenazó Arturo, bloqueando la única salida del despacho—. Esta empresa es mía, y nadie creerá la palabra de una empleada ambiciosa y una guardia de seguridad.
Sara se mantuvo firme delante de Clara, protegiéndola con su cuerpo. Sabía que la violencia de Arturo no tenía límites en ese momento. Fue entonces cuando las luces de emergencia del pasillo comenzaron a parpadear en rojo y una alarma silenciosa empezó a resonar en la distancia. Sara había logrado activar el protocolo de intrusión antes de entrar al despacho.
Arturo dio un paso adelante, dispuesto a atacar a Sara con el cristal afilado. Sin embargo, antes de que pudiera iniciar su letal movimiento, la puerta de emergencia de la oficina se abrió con fuerza. No era la policía, sino Alejandro, el socio fundador de la firma y el único hombre por encima de Arturo en la jerarquía corporativa. Alejandro miró la escena con horror, dándose cuenta al instante de la traición de su socio de toda la vida.
”Alejandro miró la escena con horror, dándose cuenta al instante de la traición de su socio de toda la vida.