La novata que desafió a la líder de la prisión descubrió una verdad devastadora
Anteriormente: Sara pensó que su mayor problema en prisión sería sobrevivir a los abusos de Begoña, pero un oscuro secreto familiar revelado entre rejas cambiará su destino para siempre.
Secretos en la enfermería
Tras pasar una noche interminable en la celda de aislamiento, temblando de frío y con el cuerpo dolorido, Sara fue trasladada a la enfermería a la mañana siguiente para tratar las heridas de su rostro y rodillas. El ambiente allí era aséptico y silencioso, un respiro temporal de la tensión constante de los módulos de celdas. Sin embargo, la aparente tranquilidad se desvaneció cuando la puerta se abrió de golpe.
No fue el médico quien entró, sino Celia, la guardia que la había placado con tanta violencia el día anterior. La oficial cerró la puerta con pestillo por dentro y se aseguró de que nadie las observara a través del pequeño ventanal de la enfermería. Su rostro ya no mostraba la rigidez implacable del patio, sino una profunda y sincera preocupación.

Tienes que escucharme con atención, Sara, porque tu vida corre un peligro real aquí dentro.
Sara se tensó, desconfiando de cualquier persona con uniforme. Pero las palabras de la guardia la dejaron paralizada. Celia le explicó que la violenta escena del patio había sido una distracción meticulosamente planeada. Begoña no quería hacerle daño; al contrario, necesitaba provocar un altercado público para que las trasladaran a aislamiento y evitar así un atentado inminente contra la vida de Sara.
Celia sacó un papel doblado de su bolsillo y se lo entregó a la joven. Con dedos temblorosos, Sara desdobló la nota. La caligrafía era tosca, pero el mensaje era devastador. En el papel figuraba el nombre de su padrastro, Mauricio, el hombre que la había criado y que, tras la misteriosa muerte de su madre, se había quedado con el control de la empresa familiar. La nota de Begoña revelaba una verdad aterradora: Mauricio había asesinado a su madre y la había incriminado a ella para silenciarla. Ahora que Sara estaba en prisión, él había pagado a sicarios dentro de la cárcel para terminar el trabajo.
”Ahora que Sara estaba en prisión, él había pagado a sicarios dentro de la cárcel para terminar el trabajo.