La pintora de la prisión que descubrió el secreto más oscuro de las guardias
Anteriormente: Sara solo quería cumplir su condena pintando en el patio, pero un ataque despiadado desató una guerra dentro de la prisión que sacó a la luz un secreto mortal.
En las duchas comunes de la prisión, el agua fría diluía la pintura verde que resbalaba por el cuerpo de Sara. Mientras intentaba quitarse los restos pegajosos, la puerta se abrió y Jésica entró apresuradamente, asegurando el cerrojo tras de sí. Su expresión ya no era la de una reclusa desafiante, sino la de alguien que cargaba con un secreto demasiado peligroso.
Una conspiración entre rejas
—Esto no ha sido un simple ataque gratuito, Sara —susurró Jésica, acercándose para no ser escuchada—. Begoña trabaja para la inspectora jefa Vallejo. El mural que estás pintando está demasiado cerca del conducto donde esconden el contrabando que entra en la prisión. Creen que has visto algo que no debías.
Sara sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el agua fría. Ella solo quería cumplir su condena en paz, pero ahora se encontraba en el centro de una red de corrupción. Jésica le confesó entonces que era una agente de asuntos internos infiltrada para desmantelar la organización criminal de Vallejo, pero que al defenderla en el patio, su tapadera corría un grave peligro.

Esa misma noche, las sospechas de Jésica se confirmaron de la peor manera posible. Las luces del módulo se apagaron antes de tiempo y el silencio se volvió asfixiante. De repente, el pesado cerrojo de su celda compartida se abrió con suavidad. Dos guardias leales a Vallejo entraron en la penumbra armados con porras, seguidos de cerca por la propia inspectora jefa, quien sostenía una jeringuilla con una sustancia sospechosa.
—Es hora de un pequeño traslado médico por motivos de indisciplina —dijo Vallejo con una sonrisa cínica—. Nadie os echará de menos.
Jésica se interpuso de inmediato, pero el cañón de un arma de fuego apuntando directamente a sus pechos las dejó sin opciones de resistencia física inmediata.
”Nadie os echará de menos.Jésica se interpuso de inmediato, pero el cañón de un arma de fuego apuntando directamente a sus pechos las dejó…