Segundas oportunidades · Ficción breve

La presa que arriesgó su libertad para salvar a una inocente tras las rejas

La presa que arriesgó su libertad para salvar a una inocente tras las rejas — Parte 2
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Anteriormente: En el frío patio de una prisión española, Sara decide enfrentar a la reclusa más peligrosa para proteger a una joven indefensa, desatando una guerra que cambiará su destino para siempre.

La conspiración de las sombras

Tras la humillante derrota de Begoña, Sara ayudó a la joven, que se identificó como Clara, a llegar a la enfermería. Mientras le curaban las heridas, Clara, temblando de frío y terror, confesó la verdadera razón del ataque. No se trataba de una simple novatada o un pleito por comida. Clara era la hija de un fiscal que había sido asesinado tras descubrir una red de corrupción y desvío de fondos que involucraba directamente a la directiva del penal.

A Clara la habían encarcelado bajo cargos falsos para silenciarla y mantenerla controlada. Su vida corría peligro inminente, y Begoña no era más que el brazo ejecutor contratado por los de arriba para simular un trágico accidente en el patio.

La presa que arriesgó su libertad para salvar a una inocente tras las rejas
«No debiste intervenir, Sara», sollozó Clara. «Ahora ellos también vendrán a por ti. El jefe de seguridad está compinchado con ellos.»

Sara comprendió de inmediato la gravedad de la situación. Su acto de compasión la había colocado en el centro de una conspiración mortal. Esa misma noche, el presagio de Clara se cumplió. Las luces de las celdas se apagaron de forma imprevista, sumiendo el bloque en una oscuridad absoluta y sospechosa. El eco de unos pasos pesados y metálicos comenzó a resonar en el pasillo.

Para horror de Sara, el cerrojo electrónico de su celda se abrió con un chasquido sordo. Alguien desde la sala de control de los guardias había desbloqueado su puerta. En el umbral apareció Begoña, flanqueada por tres secuaces armadas con barras de hierro extraídas de la lavandería. Detrás de ellas, en la penumbra, el jefe de seguridad vigilaba con una sonrisa fría. Sara estaba atrapada, sin salida y superada en número, lista para la batalla de su vida.

Sara estaba atrapada, sin salida y superada en número, lista para la batalla de su vida.