El millonario que me humilló en la fiesta no imaginaba quién era yo en realidad
Anteriormente: Cuando el arrogante Alejandro me retó a bailar a cambio de una fortuna para burlarse de mí, no esperaba que aceptara el desafío. Mi regreso al salón con un vestido de gala lo cambió todo.
Máscaras que caen
El silencio en el salón era tan denso que casi podía cortarse con un cuchillo. Alejandro dio un paso adelante, con los ojos desorbitados y la respiración entrecortada. Aquella mujer que caminaba con la gracia de la realeza sobre la alfombra roja no era la simple camarera a la que pretendía humillar. Era una visión de pura elegancia que eclipsaba por completo a Claudia, cuya expresión de burla se había transformado en una mueca de rabia y desconcierto.
—¿Sara...? No puede ser... —balbuceó Alejandro, completamente hipnotizado por su presencia.
Sara se detuvo a escasos centímetros de él. La distancia entre la servidumbre y la nobleza se había disuelto en un instante. Ella le sostuvo la mirada con una frialdad que heló la sangre del joven millonario.

—Un trato es un trato, Alejandro. Dijeste que si bailaba contigo, tomarías una decisión. Aquí me tienes —dijo ella en un susurro cargado de veneno.
Claudia, incapaz de soportar más la humillación pública de ver a su prometido embelesado por una empleada, se interpuso entre ambos, con el rostro enrojecido por la ira.
—¿Qué clase de broma de mal gusto es esta? ¡Seguridad! Saquen a esta muerta de hambre de aquí inmediatamente —gritó, atrayendo la atención de todos los presentes.
Sin embargo, nadie se movió. En lugar de los guardias del hotel, tres hombres con trajes oscuros y placas de la Policía Nacional entraron con paso firme por las grandes puertas doradas. Al frente de ellos iba el inspector jefe de delitos económicos.
Alejandro palideció al verlos. Intentó retroceder, pero Sara le puso una mano en el pecho, impidiéndole el paso con una fuerza sorprendente. Con una sonrisa triunfante, se acercó a su oído.
—Mi verdadero apellido es Valenzuela, Alejandro. El mismo apellido del hombre al que tu padre estafó para arrebatarle este hotel hace diez años. He pasado meses trabajando aquí para conseguir las pruebas de vuestros fraudes fiscales. La música se ha terminado para ti.
”He pasado meses trabajando aquí para conseguir las pruebas de vuestros fraudes fiscales. La música se ha terminado para ti.