La reclusa que defendió a una anciana descubrió el secreto que cambió su destino
Anteriormente: Tras defender a Marta de la reclusa más peligrosa del penal, Sara no solo se ganó una poderosa enemiga, sino que descubrió una verdad oculta que podría devolverle la libertad.
Una conspiración entre rejas
La victoria de Sara fue efímera. Apenas unos segundos después del enfrentamiento, las alarmas comenzaron a sonar y el inspector Torres, el corrupto jefe de seguridad, irrumpió en la lavandería. Ignorando las provocaciones de Begoña, Torres ordenó que encerraran a Sara en la celda de castigo. Fueron tres días de aislamiento absoluto, donde la joven contable comenzó a perder la esperanza de demostrar su inocencia en el caso de fraude que la había llevado allí.
Cuando finalmente la liberaron y regresó al patio, débil y desorientada, Marta la estaba esperando. La anciana la llevó a un rincón apartado del patio, lejos de las miradas de los guardias.

—Arriesgaste tu vida por mí, Sara, y ahora Torres te tiene en el punto de mira —susurró Marta, con los ojos llenos de lágrimas—. Pero debes saber algo. No estoy aquí por casualidad. Yo era la auditora de la empresa que te tendió la trampa.
Sara se quedó sin aliento al escuchar aquellas palabras. Marta le explicó que había descubierto que el inspector Torres y el director de su antigua firma utilizaban la prisión para blanquear millones de euros. Cuando intentó denunciarlo, la incriminaron y la encerraron para mantenerla callada. Marta confesó que aún conservaba un libro contable con todas las pruebas de la red de corrupción, escondido en el viejo cuarto de calderas.
Sin embargo, la revelación fue interrumpida por la aparición de Begoña y sus aliadas en el patio, armadas con shivs artesanales. Desde la pasarela superior, el inspector Torres observaba con una sonrisa fría, habiendo retirado deliberadamente a los guardias para permitir que acabaran con ellas.
—Se acabó el juego para vosotras —siseó Begoña, avanzando lentamente hacia ellas con el arma en la mano. Marta temblaba, pero Sara sabía que huir ya no era una opción. Tenían que luchar por su verdad.
”Marta temblaba, pero Sara sabía que huir ya no era una opción. Tenían que luchar por su verdad.