La reclusa que intentó destruirme en prisión terminó salvando mi vida con un secreto
El desafío en el patio de polvo
El sol de mediodía caía sin piedad sobre el patio de la prisión de Soto del Real. El aire estaba cargado de polvo, sudor y el zumbido constante de la desesperación. En una esquina, junto a las vallas de alambre de espino que recortaban el cielo azul, Vanesa mantenía el ritmo de sus flexiones. Su cabello oscuro, recogido en un moño tenso, goteaba sudor sobre la tierra seca. Cada flexión era un acto de resistencia, una forma de recordar que seguía viva tras haber sido condenada injustamente por un delito que no cometió.
De repente, un impacto helado interrumpió su concentración. Un cubo de agua sucia golpeó su espalda, empapándola por completo. Vanesa se detuvo en seco, con los músculos tensos. Detrás de ella estaba Begoña, la reclusa más temida del módulo, una mujer corpulenta con el pelo corto y una mirada cargada de malicia.

Te daré tres movimientos de ventaja. Aguanta los tres y este sitio será tuyo.
Las palabras de Begoña resonaron en el patio, atrayendo de inmediato la atención del resto de las presas. Vanesa no lo dudó. Se levantó de un salto, con la mirada encendida. Begoña lanzó un violento puñetazo directo a su mandíbula, pero la agilidad de Vanesa marcó la diferencia. Se agachó con precisión y, aprovechando el impulso, conectó un golpe seco en la mejilla de su oponente.
El patio estalló en un grito unísono: «¡Dale una paliza!». Begoña, furiosa, la agarró por los hombros intentando derribarla con su peso. Sin embargo, Vanesa mantuvo el equilibrio, buscó un resquicio y le propinó un rodillazo fulminante en el abdomen. Begoña se dobló por la mitad y cayó pesadamente sobre el fango, derrotada ante el asombro de todos. Mientras la multitud vitoreaba a la nueva campeona, una fría guardia de seguridad observaba la escena desde la distancia, anotando mentalmente cada detalle del enfrentamiento.
”Mientras la multitud vitoreaba a la nueva campeona, una fría guardia de seguridad observaba la escena desde la distancia, anotando mental…