La traición que me llevó a prisión y el oscuro secreto que intentaron silenciar
Anteriormente: Sara sobrevivió a una trampa mortal en prisión, pero la verdadera batalla comenzó cuando descubrió quién pagaba a sus agresoras para mantenerla callada tras las rejas.
Una verdad envenenada
La victoria en el patio no le trajo paz a Sara; al contrario, encendió las alarmas de un peligro mucho más sutil. Esa misma noche, aprovechando la penumbra de las duchas comunes donde las cámaras de seguridad apenas alcanzaban, Dolores la abordó. Pero esta vez no había puños levantados ni rabia en sus ojos. Limpiándose un hilo de sangre seca de la comisura de los labios, la robusta reclusa miró a Sara con un respeto que nadie en ese penal se había ganado jamás.
No te equivoques, chica. Esto no es nada personal contra ti,
susurró Dolores, vigilando de reojo la entrada.
A mí me pagan muy bien desde fuera para asegurarme de que no salgas viva de aquí. Y la persona que firma los cheques mensuales es tu propia hermana, Lucía.

Las palabras cayeron como losas de hielo sobre el corazón de Sara. Todo este tiempo, el sacrificio de asumir la culpa de aquel trágico accidente para salvar el futuro de su hermana pequeña había sido una farsa. Lucía no solo la había abandonado a su suerte en Soto del Real, sino que estaba financiando activamente su muerte silenciosa para quedarse con la totalidad de la suculenta herencia familiar que su padre les había dejado al morir.
Consumida por una mezcla de dolor y furia fría, Sara decidió que el tiempo de la sumisión había terminado. Con la ayuda de un funcionario de prisiones íntegro que simpatizaba con su causa, ideó un plan para registrar las llamadas de Dolores. Lograron obtener una grabación digital nítida donde la voz de Lucía exigía con escalofriante frialdad que Sara tuviera un «accidente definitivo» antes de la vista de apelación. Sin embargo, la tensión se disparó cuando la directora del penal, aliada económica de Lucía, ordenó una requisa sorpresa de celdas para incautar cualquier prueba incriminatoria antes de que pudiera salir a la luz.
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