La verdad oculta tras las rejas que cambió mi vida para siempre
Anteriormente: Tras ser traicionada de la peor manera por su propia sangre, Sara debe enfrentar el infierno de la prisión, donde un violento e inesperado enfrentamiento destapará una oscura conspiración familiar.
La conspiración de las sombras
La victoria en el patio no trajo paz a Sara, sino una inquietante calma antes de la tempestad. Esa misma noche, bajo el amparo de la oscuridad de las celdas, una sombra se deslizó hasta su reja. Para su sorpresa, era la propia Berta, quien con el rostro ensombrecido por la vergüenza y el miedo, le entregó una nota arrugada. Las palabras escritas a mano revelaron una realidad mucho más siniestra que una simple rivalidad carcelaria: alguien de fuera había pagado una suma astronómica para que Sara sufriera un «accidente» mortal antes de que su apelación llegara a los tribunales.
Al día siguiente, buscando respuestas, Sara confrontó a Berta en la parte trasera de las duchas comunes, un rincón oscuro donde el vapor del agua caliente ocultaba las conversaciones de los oídos indiscretos. Allí, entre susurros desesperados, Berta confesó toda la verdad.

—No tengo nada contra ti, Sara —confesó Berta, mirando nerviosamente hacia la entrada—. Pero mi hermano fuera necesita el dinero para una operación. El pago vino de una cuenta a nombre de tu hermana, Lucía. Ella es quien te quiere muerta.
La revelación golpeó a Sara con más fuerza que cualquier puñetazo. Lucía, su propia hermana menor, a quien ella había protegido y amado toda su vida, era la mente maestra detrás de su encarcelamiento y de su inminente sentencia de muerte. Lucía no solo se había quedado con el control total de la empresa familiar, sino que ahora buscaba silenciarla para siempre.
Antes de que Sara pudiera procesar la traición, la puerta de las duchas se abrió con un chirrido metálico. Tres reclusas armadas con pinchos de fabricación casera, aliadas de la facción más violenta del penal, entraron bloqueando la única salida. Habían sido contratadas como el plan de respaldo de Lucía. La confrontación era inevitable, y esta vez, las reglas del patio no se aplicarían; era una lucha por la supervivencia pura y dura.
”La confrontación era inevitable, y esta vez, las reglas del patio no se aplicarían; era una lucha por la supervivencia pura y dura.