Me acusaron falsamente, pero una brutal pelea en prisión cambió mi destino para siempre
Anteriormente: Tras ser traicionada por su propio socio y enviada a prisión, Claudia debe luchar por su supervivencia en un patio hostil donde las reglas son implacables.
El precio de la redención
El miedo amenazó con paralizar a Claudia, pero los meses de supervivencia en el patio de la prisión la habían transformado en una mujer distinta. Ya no era la diseñadora indefensa que lloraba en los rincones. Aprovechando un instante de distracción cuando Tomás se adelantó para arrebatarle el disco duro, Claudia golpeó la mano armada del matón con la misma velocidad con la que había derribado a Beatriz en el patio.
El arma cayó al suelo con un ruido metálico. Tomás intentó abalanzarse sobre ella, pero Claudia esquivó su ataque y corrió hacia la salida de emergencia, atrancando la puerta detrás de sí con una barra de hierro. Sin mirar atrás, corrió por las calles de Madrid hasta alcanzar el punto de encuentro acordado con Mercedes. Con el corazón en un puño y exhausta, le entregó el dispositivo a la inspectora justo antes de que expirara su permiso.

Tres semanas después, las pesadas puertas de Cruz del Sur se abrieron para Claudia por última vez, pero esta vez no era un permiso temporal. Gracias a las pruebas del disco duro, la policía desmanteló la red de Alejandro, quien fue arrestado en su escondite de la Costa del Sol. El caso contra Claudia fue completamente desestimado y su inocencia quedó demostrada ante todo el país. Al cruzar la salida, Mercedes la esperaba junto a su coche.
—Has demostrado tener más valor que la mayoría de los hombres que conozco, Claudia. Disfruta de tu nueva vida —le dijo Mercedes con un asentimiento de respeto.
Claudia respiró hondo el aire puro de la mañana, sintiendo por fin el calor del sol sin rejas de por medio. Aquel viaje al infierno le había arrebatado su antigua vida, pero le había enseñado que la verdadera fuerza no reside en las circunstancias, sino en la inquebrantable voluntad de no dejarse vencer jamás.


