Me encerraron para quedarse con mi fortuna, pero no sabían de lo que era capaz
Anteriormente: Sara fue traicionada por el hombre que amaba y terminó en prisión. Cuando enviaron a alguien para acabar con ella, descubrió que su lucha apenas comenzaba.
La trampa en la oscuridad
Esa misma noche, la aparente victoria de Sara en el patio se convirtió en una pesadilla aún mayor. Las luces del módulo se apagaron, pero antes de que pudiera conciliar el sueño, el cerrojo de su celda se abrió con un crujido metálico que heló su sangre. Una de las guardias de seguridad, conocida por su falta de escrúpulos y su historial de sobornos, la obligó a salir al pasillo en absoluto silencio. Sin explicaciones, la condujo hacia el sótano de la prisión, un área lúgubre donde las cámaras de seguridad convenientemente no funcionaban.
Al entrar en las duchas subterráneas, el olor a humedad y cloro inundó sus sentidos. En el centro de la sala, bajo una luz mortecina, la esperaba Begoña, quien sostenía una navaja improvisada fabricada con un trozo de metal afilado. Junto a ella, la guardia colocó un teléfono móvil sobre un banco de piedra. En la pantalla se reflejaba el rostro de Javier, el exesposo de Sara y el verdadero arquitecto de su desgracia.

Pensé que Begoña haría el trabajo sucio hoy bajo el sol, Sara, pero veo que te has vuelto dura en ese agujero. No importa, he triplicado su tarifa. Esta noche no saldrás viva de aquí.
La voz cínica de Javier resonaba en el frío sótano mientras la guardia bloqueaba la única salida. Sara se encontró acorralada, desarmada y frente a dos enemigas dispuestas a matarla para ocultar los crímenes financieros de su exmarido. Fue en ese momento de extrema tensión cuando Sara comprendió que su única opción era jugar su última carta, un secreto que había guardado celosamente desde el día de su arresto. Con una tranquilidad que desconcertó a sus captores, Sara miró fijamente a la cámara del teléfono y sonrió levemente, revelando que el final de esta historia aún no estaba escrito.
”Con una tranquilidad que desconcertó a sus captores, Sara miró fijamente a la cámara del teléfono y sonrió levemente, revelando que el fi…