Traición · Ficción breve

Me encerraron por un crimen ajeno, y en prisión mi peor enemiga me esperaba

Me encerraron por un crimen ajeno, y en prisión mi peor enemiga me esperaba — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Irene es traicionada por su propia hermana y enviada a prisión, no imagina que allí tendrá que luchar por su vida contra la reclusa más peligrosa, quien oculta un oscuro secreto.

Una alianza inesperada bajo las sombras

Irene mantuvo la guardia alta, esperando que Roxanne se levantara sedienta de venganza. Pero lo que vio en los ojos de la temible reclusa no fue ira, sino una desesperación desgarradora. Roxanne se incorporó lentamente, limpiándose un hilo de sangre del labio inferior, y miró a Irene con una súplica silenciosa que desarmó por completo su hostilidad.

«No tengo opción, Irene», susurró Roxanne con la voz quebrada. «Tu hermana Clara... ella tiene a mi hija de ocho años. Si no te elimino antes de que termine la semana, me prometió que nunca volvería a verla con vida».

Las palabras cayeron como un balde de agua fría sobre Irene. La maldad de su hermana Clara no tenía límites. No solo le había robado su libertad y su herencia, sino que ahora utilizaba la vida de una niña inocente para silenciarla para siempre. En ese instante, la rivalidad entre ambas mujeres se desvaneció, reemplazada por un enemigo común y un deseo ardiente de justicia.

Me encerraron por un crimen ajeno, y en prisión mi peor enemiga me esperaba

Antes de que pudieran hablar más, el sonido ensordecedor de las alarmas del penal no tardó en inundar el patio. Los guardias irrumpieron con porras en mano, reduciendo a ambas mujeres y enviándolas directamente a las celdas de aislamiento. Sin embargo, el destino les otorgó una última oportunidad: sus celdas eran contiguas, separadas únicamente por una rejilla de ventilación deteriorada.

Durante la noche, a través de la rejilla, Irene y Roxanne trazaron un plan desesperado. No podían permitirse fallar. Roxanne simularía un ataque de pánico para atraer al médico corrupto del penal, quien estaba en la nómina de Clara, mientras Irene buscaría la forma de arrebatarle el teléfono móvil con el que se comunicaban con los secuestradores. Era una misión suicida dentro de los muros de máxima seguridad, pero la vida de una niña dependía de su éxito.

Era una misión suicida dentro de los muros de máxima seguridad, pero la vida de una niña dependía de su éxito.