Me encerraron por un crimen que no cometí, pero la guardia descubrió mi secreto
El patio de la prisión de San José era un páramo de hormigón gris bajo un cielo que amenazaba tormenta. El aire frío de la tarde se colaba entre las rejas, llevando consigo el murmullo tenso de decenas de mujeres privadas de su libertad. Entre ellas caminaba Sara, una reclusa de cabello corto y oscuro que aún no se acostumbraba al peso del uniforme gris de la prisión. Sostenía con fuerza un pequeño contenedor de plástico que albergaba sus escasas pertenencias: un cepillo de dientes, un jabón gastado y una fotografía familiar arrugada.
De repente, una zancadilla limpia y malintencionada la mandó directamente al suelo. El impacto contra el cemento rugoso fue seco y doloroso. Su contenedor de plástico se abrió al golpearse, esparciendo su humilde contenido por el suelo sucio.

Una provocación en el patio
Una sombra alta y robusta se proyectó sobre ella. Era Begoña, una reclusa temida por su crueldad y su imponente físico. Con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa de desprecio que deformaba sus facciones, Begoña la miró desde arriba.
—Dame tus cosas, novata —siseó Begoña, buscando la humillación total de Sara ante la mirada del resto de las presas.
Pero Sara ya no era la mujer indefensa que había cruzado esas puertas de metal meses atrás. El miedo constante se había transformado en una rabia fría y cortante. Apoyando las palmas de sus manos en la tierra, se impulsó hacia arriba. Al ponerse de pie, sintió un hilo de sangre correr por su labio partido. No se limpió. Miró fijamente a la gigante que tenía enfrente y, con una determinación de acero, escupió al suelo.
—Ven a quitármelas, zorra —desafió Sara, con una voz que resonó en el patio silencioso.
La tensión estalló. Pero antes de que Begoña pudiera lanzar el primer golpe, una figura con uniforme azul marino irrumpió con violencia. Era Celia, una de las guardias más estrictas del penal. En un movimiento rápido y coordinado, Celia placó a Sara contra el suelo, iniciando un forcejeo violento para neutralizarla, mientras Begoña observaba la escena con una mueca de absoluta sorpresa.
”En un movimiento rápido y coordinado, Celia placó a Sara contra el suelo, iniciando un forcejeo violento para neutralizarla, mientras Beg…