Traición · Ficción breve

Me encerraron por una trampa de mi manager, pero en prisión las reglas cambiaron

Me encerraron por una trampa de mi manager, pero en prisión las reglas cambiaron — Parte 2
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Anteriormente: Sara era una boxeadora de élite hasta que su manager la traicionó. En prisión, deberá enfrentarse a la reclusa más peligrosa para descubrir la verdad tras su condena.

La confesión bajo la sombra

La aparente victoria en el patio no trajo paz a Sara; al contrario, encendió una mecha peligrosa dentro del penal. Esa misma noche, el silencio de la galería de celdas se vio interrumpido por el chirrido de una puerta metálica que no debía abrirse. Sara se incorporó de golpe en su litera, con los sentidos alerta. Entre las sombras de su celda, distinguió la silueta de Begoña. En su mano derecha brillaba un destornillador afilado, pero sus ojos no reflejaban la ira del patio, sino una profunda y desesperada angustia.

—No hagas ruido, Sara —susurró Begoña con la voz quebrada—. Tu exmanager, Javier, me pagó una fortuna para que te lisiara las piernas antes del juicio de apelación. Y si no lo hago, sus hombres fuera se encargarán de mi hija.

La revelación golpeó a Sara con más fuerza que cualquier puñetazo. Javier, el hombre en quien una vez confió su carrera y su corazón, no se conformaba con haberla encarcelado falsamente mediante pruebas manipuladas; ahora quería asegurarse de que nunca pudiera volver a competir ni a defenderse. Begoña, acorralada por las amenazas a su familia, confesó que Javier controlaba una red que llegaba hasta los guardias corruptos de la prisión.

Me encerraron por una trampa de mi manager, pero en prisión las reglas cambiaron

En lugar de reaccionar con violencia, Sara miró a Begoña con compasión. Comprendió que ambas eran víctimas del mismo monstruo sin escrúpulos. Sentadas en la penumbra de la celda, la antigua boxeadora y la temida líder del patio forjaron una alianza inesperada. Decidieron que la única forma de sobrevivir y derrotar a Javier era fingir que el ataque había tenido éxito, ganando el tiempo suficiente para que el nuevo abogado de Sara pudiera presentar las pruebas de la conspiración en el juzgado.

Decidieron que la única forma de sobrevivir y derrotar a Javier era fingir que el ataque había tenido éxito, ganando el tiempo suficiente…