Traición · Historia

Mi esposo me traicionó en el hospital, pero el obstetra descubrió su oscuro secreto

Mi esposo me traicionó en el hospital, pero el obstetra descubrió su oscuro secreto — Parte 2
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Anteriormente: Lorena estaba a punto de dar a luz cuando su esposo y la amante de este irrumpieron en el hospital con un plan retorcido, sin imaginar que el doctor Pérez arriesgaría todo para salvarla.

El chantaje y la revelación del protector

Roberto dio un paso al frente, ignorando a Tiffany que se levantaba del suelo con la cara roja de furia y el vestido azul arrugado. Con una parsimonia aterradora, abrió su maletín de cuero negro y extrajo un fajo de documentos legales. Se agachó a la altura de Lorena, quien seguía temblando bajo la protección del cuerpo del doctor Pérez, y le mostró los papeles con una sonrisa llena de malicia.

—Firma la cesión de la custodia y la renuncia a la fortuna de tu abuelo ahora mismo, Lorena. Si no lo haces, este hospital entero testificará que estás loca y que intentaste agredirnos. Tengo los contactos suficientes para asegurar que nunca vuelvas a ver la luz del sol, y mucho menos a ese bastardo —susurró Roberto con un tono gélido.

Tiffany se colocó detrás de él, cruzando los brazos con una mueca de triunfo. Pensaban que tenían todo bajo control, que la debilidad física de Lorena la obligaría a someterse a sus demandas. Las enfermeras, que ya habían llamado a seguridad, observaban con impotencia la escena de extorsión. Sin embargo, no contaban con la integridad del hombre de bata blanca que se erigía ante ellos.

Mi esposo me traicionó en el hospital, pero el obstetra descubrió su oscuro secreto

El doctor Pérez soltó una risa seca que descolocó a Roberto. Con un gesto pausado, el médico sacó su teléfono móvil del bolsillo de su bata y presionó la pantalla, mostrando una transmisión en vivo que se estaba grabando directamente en la nube de la jefatura de policía local.

—No solo he grabado cada una de tus amenazas, Roberto, sino que parece que olvidaste un pequeño detalle —declaró el doctor Pérez con voz firme—. Yo soy el albacea testamentario designado en secreto por el abuelo de Lorena. Conozco cada cláusula de esa herencia, y también sé que fuiste tú quien falsificó los informes psiquiátricos de tu esposa. La policía ya está en camino.

Conozco cada cláusula de esa herencia, y también sé que fuiste tú quien falsificó los informes psiquiátricos de tu esposa. La policía ya…