Traición · Ficción breve

Mi esposo y su madre me destruían en secreto, hasta que mi hermano soldado regresó

Mi esposo y su madre me destruían en secreto, hasta que mi hermano soldado regresó — Parte 2
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Anteriormente: Clara soportaba el peor de los maltratos a manos de su esposo y su suegra en una mansión de Toledo. Cuando todo parecía perdido, la puerta se abrió y un héroe inesperado regresó de la muerte.

Secretos oscuros revelados

Javier se quedó paralizado, con las manos suspendidas en el aire. Su risa burlona se extinguió de golpe y su rostro palideció hasta perder todo rastro de color. Su mirada alternaba entre el cuerpo inmóvil de su madre y la imponente figura del soldado que se alzaba ante él como un fantasma del pasado.

«¡No es posible! ¡Tú estabas muerto! Tu convoy fue destruido...», balbuceó Javier, retrocediendo con pánico evidente.

«La muerte tendrá que esperar, Javier. Primero tengo que saldar cuentas con los monstruos que destruyeron a mi familia», respondió Mateo con una voz gélida que helaba la sangre. Con paso firme, el soldado acortó la distancia entre ambos. Javier intentó correr hacia la salida de servicio, pero Mateo fue más rápido. De un solo golpe preciso en la mandíbula, derribó al cobarde esposo de Clara, enviándolo al suelo de mármol junto a Leonor.

Mi esposo y su madre me destruían en secreto, hasta que mi hermano soldado regresó

Mientras Javier se quejaba de dolor en el suelo, Mateo extrajo un fajo de documentos oficiales de su chaleco táctico y los arrojó sobre él. Eran informes policiales y peritajes mecánicos confidenciales que había logrado recuperar gracias a sus contactos de inteligencia militar.

«¿Creíais que vuestro crimen quedaría impune?», preguntó Mateo, mirando a Clara con profunda tristeza. «Hermana, el accidente en el que murieron nuestros padres no fue una casualidad. Ellos pagaron a un mecánico para sabotear los frenos del coche. Querían forzar tu boda para apoderarse de nuestra herencia antes de que pudieras reaccionar».

Clara sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Estaba casada con el asesino de sus padres. Pero antes de que pudiera procesar el horror, Javier, acorralado y desesperado, metió la mano bajo su chaqueta de sastre y extrajo un revólver cargado, apuntando directamente al pecho de Mateo.

Pero antes de que pudiera procesar el horror, Javier, acorralado y desesperado, metió la mano bajo su chaqueta de sastre y extrajo un rev…