Venganza · Historia

Mi mejor amiga me salvó de un abismo y juntas cobramos la traición más dulce

Mi mejor amiga me salvó de un abismo y juntas cobramos la traición más dulce — Parte 1
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El sol de la tarde caía con una intensidad dorada sobre la cubierta del yate La Lealtad, que flotaba plácidamente sobre las aguas turquesas del mar Balear. Claudia contemplaba el horizonte infinito, acariciando la fría barandilla metálica de la embarcación. Llevaba un elegante vestido blanco de espalda descubierta que contrastaba hermosamente con el azul profundo del océano. Sentía que la vida no podía ser más perfecta. A su lado, Marcos, su prometido de impecable polo azul marino, parecía el compañero ideal para ese viaje de ensueño. Sin embargo, la calma que envolvía el ambiente era solo el preludio de una tempestad inimaginable.

De repente, el silencio se rompió de la forma más violenta posible. Sin mediar palabra ni advertencia previa, Marcos se abalanzó sobre ella. Con una frialdad matemática, le propinó una serie de golpes rápidos y secos directamente en los hombros, desestabilizándola por completo. El impacto arrojó a Claudia por encima de la barandilla. Mientras caía al vacío, el grito de terror de la joven fue ahogado por el fuerte impacto contra el agua helada. Marcos se dio la vuelta de inmediato, con una sonrisa de triunfo dibujada en el rostro, creyendo que su crimen perfecto acababa de consumarse sin testigos.

Mi mejor amiga me salvó de un abismo y juntas cobramos la traición más dulce

La tormenta perfecta en alta mar

Pero el traidor no contaba con Sara. La mejor amiga de Claudia, vestida con un colorido caftán de patrones retro, observaba horrorizada desde la cabina de mando. Al ver a su amiga desaparecer bajo las olas, la adrenalina se apoderó de ella. Cruzó la cubierta como un rayo, interceptando a Marcos justo cuando este celebraba. Sin darle tiempo a reaccionar, Sara le asestó una ráfaga de golpes en el rostro que lo dejaron aturdido. Acto seguido, lo aferró con fuerza del cuello de su polo y, reuniendo una fuerza descomunal nacida de la furia y la lealtad, lo arrojó sin miramientos por encima de la barandilla. Marcos soltó un alarido desesperado antes de dar una voltereta en el aire y caer con estrépito al mar.

Marcos soltó un alarido desesperado antes de dar una voltereta en el aire y caer con estrépito al mar.