Traición · Historia

Mi prometido me envió a prisión para ocultar su traición, pero cometió un grave error

Mi prometido me envió a prisión para ocultar su traición, pero cometió un grave error — Parte 2
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Anteriormente: Tras ser traicionada por el hombre que amaba y enviada a prisión injustamente, Sara encuentra una aliada inesperada y descubre una verdad que cambiará su destino para siempre.

Secretos en la penumbra

Esa misma noche, el silencio del ala de máxima seguridad era denso y asfixiante. Sara permanecía sentada en el borde de su litera, con los nudillos doloridos pero la mente más despierta que nunca. Aún no lograba comprender por qué Begoña, con quien apenas había cruzado palabra en los últimos meses, la había atacado de forma tan directa y temeraria.

La respuesta llegó en forma de un susurro ronco proveniente de la celda contigua. Era Begoña, cuya habitual soberbia se había desvanecido tras la derrota en el patio.

Mi prometido me envió a prisión para ocultar su traición, pero cometió un grave error
—Sara... escucha con atención —susurró Begoña a través de la rejilla de ventilación—. No tenía nada personal contra ti. Pero fuera de aquí, las cosas se mueven rápido. Tu prometido, Javier, contactó a mi hermano. Le pagó una fortuna para asegurarse de que tú no salieras viva de esta prisión.

Las palabras cayeron como bloques de hielo sobre el pecho de Sara. Sabía que Javier la había traicionado al falsificar las firmas para incriminarla en el millonario desfalco de la constructora familiar, pero nunca imaginó que su crueldad llegaría al punto de encargar su asesinato tras las rejas.

—¿Por qué ahora? —preguntó Sara en un susurro cargado de rabia—. Ya consiguió lo que quería. Se quedó con la empresa de mi padre y me encerró aquí.
—Porque has estado haciendo demasiadas preguntas desde dentro, y tu abogado defensor está empezando a dudar de las pruebas —reveló Begoña—. Pero hay algo peor. Javier no actúa solo. La persona que lo ayudó a falsificar los documentos de traspaso de activos, la que te tendió la trampa final... es tu propia hermana, Natalia.

El mundo de Sara se desmoronó por completo en esa celda oscura. Su prometido y su propia hermana de sangre se habían aliado para arrebatarle su herencia y enterrarla en vida en una prisión de mujeres. El dolor de la doble traición amenazó con ahogarla, pero la ira que emergió de lo más profundo de su ser fue aún más poderosa. Ya no se trataba solo de sobrevivir; se trataba de hacerles pagar.

Ya no se trataba solo de sobrevivir; se trataba de hacerles pagar.