El abismo entre nosotros: la caída que reveló la peor traición de mi esposo
El vuelo de la traición
El viento rugía con una fuerza descomunal a cientos de metros sobre el mar Mediterráneo. Jimena, con su vestido verde esmeralda ondeando violentamente, se aferraba con desesperación al borde metálico de la puerta abierta del helicóptero. Abajo, el agua brillaba en tonos turquesas, un abismo hermoso pero mortal que amenazaba con tragársela en cualquier segundo. Su respiración era agitada, y el pánico le oprimía el pecho, especialmente al pensar en la vida que crecía dentro de ella.
A pocos centímetros, de rodillas en la cabina, se encontraba Marcos. Su elegante chaqueta gris contrastaba con la palidez extrema de su rostro. Sus manos temblaban, extendiéndose hacia ella en un gesto que parecía suspendido en el tiempo. Sin embargo, en sus ojos oscuros no solo había terror; había una sombra indescifrable, una duda gélida que congeló la sangre de Jimena.

—¡Marcos, por favor! ¡Ayúdame! ¡No me dejes caer! —gritó ella, con la voz rota por el viento y el llanto.
Marcos pareció reaccionar, pero sus movimientos eran extrañamente lentos, casi calculados. En un instante trágico, los dedos de Jimena, entumecidos por la adrenalina y el frío del metal, resbalaron por completo del patín de aterrizaje. El grito de Marcos desgarró el aire:
—¡Jimena! ¡Nooo!
El cuerpo de Jimena cayó al vacío como una muñeca rota, descendiendo a una velocidad aterradora hacia la inmensidad del océano. Mientras el helicóptero se alejaba en el cielo, ella vio por última vez la silueta de su esposo recortada contra la luz del sol, inmóvil, observando su caída sin hacer un solo intento real por salvarla. El impacto inminente contra la superficie del agua parecía el final inevitable de una pesadilla que apenas comenzaba a revelarse en toda su oscura magnitud.
”El impacto inminente contra la superficie del agua parecía el final inevitable de una pesadilla que apenas comenzaba a revelarse en toda…