Un niño aterrorizado me suplicó ayuda y descubrí un secreto familiar peligroso
Anteriormente: Cuando un niño de ocho años entra corriendo a un restaurante bajo la tormenta suplicando ayuda, Mateo y sus amigos se enfrentan a un peligroso secreto familiar que pondrá a prueba sus vidas.
El peso de la verdad
Un elegante coche negro se detuvo bruscamente sobre el asfalto mojado. De la cabina descendió un hombre alto con un abrigo largo y oscuro, que caminó con paso firme hacia la entrada sin inmutarse por la tormenta. Al entrar al restaurante, su mirada fría y calculadora barrió el espacio hasta dar con el niño.
Leo, hijo, me has dado un susto de muerte corriendo así bajo la lluvia. Pide disculpas a estos señores y regresemos a casa. Tu madre está muy preocupada
Dijo el hombre con una amabilidad impostada que no lograba ocultar la hostilidad de sus ojos. Sin embargo, el pequeño Leo se encogió aún más detrás de Mateo, aferrándose a su chaqueta de cuero.

Es mentira... él le hizo algo a mi mamá... ella me dijo que corriera
Susurró el niño con la voz quebrada por el llanto.
Mateo se levantó lentamente, interponiendo su imponente figura entre el recién llegado y el niño. Tomás y Hugo lo imitaron de inmediato, formando una barrera humana infranqueable. El hombre del abrigo se detuvo, y su expresión se tornó sombría.
No se metan en problemas que no les conciernen. Soy su tutor legal y tengo todo el derecho de llevármelo. Si interfieren, llamaré a las autoridades ahora mismo por secuestro
Declaró el hombre, metiendo una mano en el bolsillo de su abrigo, revelando sutilmente la culata de un arma de fuego.
La tensión en el restaurante era asfixiante. Pero fue entonces cuando Leo, con un hilo de voz, reveló el secreto más oscuro de todos:
¡Él tiene los documentos de mi papá! Él causó el accidente de mi papá para quedarse con la empresa y ahora quiere hacerle lo mismo a mi mamá. Tengo las pruebas en mi mochila
El rostro del hombre del abrigo se descoloró por completo. La máscara de tutor preocupado se cayó por completo, revelando al monstruo que ocultaba detrás. Con el arma ahora apuntando directamente al pecho de Mateo, siseó con veneno:
Última oportunidad, motero. Apártate o este lugar será tu tumba
”Apártate o este lugar será tu tumba