Traición · Historia

Mi novio acusó a mi hija de ladrona para ocultar su propia traición

Mi novio acusó a mi hija de ladrona para ocultar su propia traición — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Victoria presenció cómo su prometido acusaba falsamente a su pequeña Emma durante la boda. Lo que Sebastian no sabía era que las cámaras de seguridad del salón habían registrado cada uno de sus movimientos.

La advertencia de Victoria cayó como una losa de hormigón sobre el impecable traje de novio de Sebastian. El pánico en sus ojos fue tan evidente que varios de los invitados que se habían acercado comenzaron a murmurar. Doña Beatriz intentó intervenir rápidamente, alzando la voz para desviar la atención: «¡Esto es una ridiculez! Victoria, estás histérica. Mi hijo jamás mentiría. No conviertas un simple accidente y un desliz de tu hija en un espectáculo público».

Pero Victoria ya no escuchaba. Con Emma en brazos, cuyo rostro de porcelana seguía goteando sangre, se dirigió con paso firme hacia la oficina de administración de la finca. Sebastian intentó interponerse en su camino, tomándola del brazo con una urgencia desesperada.

«Cariño, por favor, pensemos en la boda. Los invitados están esperando. Podemos revisar esto mañana de forma privada»
, le susurró al oído, con la voz temblorosa.

Mi novio acusó a mi hija de ladrona para ocultar su propia traición

La cruda verdad en la pantalla

Victoria se zafó de su agarre con un desprecio absoluto.

«No me vuelvas a tocar»
, siseó, continuando su camino. Al entrar en la sala de monitores, exigió al jefe de seguridad que reprodujera las grabaciones de la última hora en la zona del altar. Sebastian y su madre entraron detrás, rodeados por los familiares más cercanos de Victoria, que exigían respuestas.

El técnico presionó un botón y la pantalla mostró la mesa de regalos vacía. Segundos después, apareció Sebastian. En el video se veía claramente cómo miraba a su alrededor antes de tomar el costoso reloj de oro y deslizarlo con rapidez en el bolsillo interior de su chaqueta. Pero la verdadera pesadilla comenzó cuando la pequeña Emma entró al plano buscando su muñeca. Al verse descubierto, Sebastian reaccionó con violencia: la agarró del brazo, la sacudió con fuerza y la empujó contra la esquina del altar de mármol. El golpe fue seco. Emma cayó al suelo herida, y Sebastian, con total frialdad, arrojó el libro de votos sobre el charco de sangre para fingir que ella había tropezado mientras robaba.

Emma cayó al suelo herida, y Sebastian, con total frialdad, arrojó el libro de votos sobre el charco de sangre para fingir que ella había…