Segundas oportunidades · Historia

La protectora de la prisión que arriesgó todo por salvar a una inocente

La protectora de la prisión que arriesgó todo por salvar a una inocente — Parte 2
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Anteriormente: En el frío suelo de la prisión, Maia no dudó en arriesgar su propia libertad para defender a Sara de sus agresoras, desatando una guerra interna que cambiaría sus vidas para siempre.

La conspiración tras las rejas

Tras el violento enfrentamiento en las duchas, el silencio que se apoderó del bloque C era el preludio de una tormenta. Maia ayudó a Sara a ponerse de pie y la llevó rápidamente a su celda antes de que los guardias, convenientemente ausentes, hicieran su ronda. Sabía que la agresión a Begoña tendría repercusiones inmediatas, pero no sospechaba la magnitud del secreto que estaba a punto de descubrir.

Esa misma noche, sentadas en las literas metálicas bajo la tenue luz de la luna que se filtraba por los barrotes, Sara se derrumbó y le confesó la verdad a su salvadora. No estaba en prisión por un robo común, sino porque la habían incriminado para proteger al director de la cárcel, el corrupto don Alberto. Sara poseía pruebas irrefutables de que el director desviaba fondos públicos a cuentas en el extranjero, y las tenía ocultas en una tarjeta de memoria fuera del penal.

La protectora de la prisión que arriesgó todo por salvar a una inocente
—Begoña no me atacaba por placer, Maia —susurró Sara con los ojos llenos de lágrimas—. Alberto la contrató para que me rompiera y le dijera dónde está la tarjeta. Si no se la entrego, me matarán aquí dentro.

Al amanecer, la premonición de Sara se cumplió. Maia fue escoltada por dos guardias armados directamente al despacho de don Alberto. El director la recibió con una sonrisa fría y calculadora, mostrando sobre su escritorio una orden de traslado inmediato para Maia a una prisión de máxima seguridad en régimen de aislamiento.

—Sé lo que hiciste ayer, Maia —dijo don Alberto con voz pausada—. Tienes doce horas para convencer a tu amiga de que me entregue esa tarjeta de memoria. Si lo haces, firmaré tu libertad condicional. Si te niegas, pasarás el resto de tus días en un pozo del que nunca saldrás.

Con el tiempo corriendo en su contra y la amenaza de Begoña, quien ya merodeaba por el patio buscando venganza, Maia se encontraba ante el dilema más difícil de su vida.

Si te niegas, pasarás el resto de tus días en un pozo del que nunca saldrás.Con el tiempo corriendo en su contra y la amenaza de Begoña,…