Protegí a una reclusa indefensa en prisión sin saber quién era su hermano
Anteriormente: Maia no toleraba las injusticias en prisión. Al defender a Sara de una cruel humillación en las duchas, desató una guerra que reveló un secreto enterrado fuera de los muros de la cárcel.
El secreto tras las rejas
El silencio que siguió a la caída de Begoña fue absoluto. Ninguna de las presentes se atrevió a dar un paso al frente mientras Maia ayudaba a Sara a levantarse. Sabían que, aunque Maia había ganado el asalto físico, las consecuencias dentro de Cruz del Norte apenas comenzaban. Las represalias en un entorno tan cerrado solían ser silenciosas, nocturnas y letales.
Esa misma noche, el pabellón quedó sumido en una penumbra inquietante. Sara, temblando pero con una determinación renovada, se acercó a los barrotes de la celda de Maia para advertirle del peligro que corría. Sin embargo, sus palabras tomaron un rumbo que Maia jamás habría podido anticipar.

Maia, sé quién eres en realidad —susurró Sara, vigilando que las sombras del pasillo no ocultaran a ningún guardia—. Sé que estás aquí por un robo que jamás cometiste. Mi hermano es Julián de la Vega, el fiscal que manipuló las pruebas para incriminarte.
La revelación golpeó a Maia como un impacto físico. Julián de la Vega era el hombre de negocios que la había utilizado como chivo expiatorio para proteger su propio imperio financiero. La impotencia y la rabia que Maia había enterrado durante meses resurgieron con una fuerza demoledora.
Sara continuó explicando que ella misma había descubierto la red de corrupción de su hermano, lo que provocó que este la traicionara y fabricara cargos falsos en su contra para silenciarla. Sin embargo, antes de ser arrestada, Sara había escondido un dispositivo de memoria con todas las pruebas necesarias para limpiar el nombre de ambas y enviar al fiscal a la cárcel.
La conversación se vio interrumpida de golpe por un zumbido mecánico. Un fallo general en el sistema de seguridad provocó que los cerrojos de las celdas se abrieran simultáneamente. En la penumbra, la silueta de Begoña, armada con un objeto punzante artesanal y flanqueada por sus seguidoras, avanzó decidida hacia ellas con sed de venganza.
”En la penumbra, la silueta de Begoña, armada con un objeto punzante artesanal y flanqueada por sus seguidoras, avanzó decidida hacia ella…