Tras ser traicionada y encarcelada injustamente, Sara demostró que nadie puede volver a pisotearla.
Anteriormente: Sara solo quería cumplir su condena en silencio y recuperar a su hija, pero las leyes de la prisión la obligaron a defenderse de la reclusa más peligrosa del penal.
La emboscada de la medianoche
La victoria en el comedor, aunque necesaria, colocó a Sara en una posición extremadamente peligrosa. En el ecosistema carcelario, desafiar a los líderes establecidos siempre tiene consecuencias. Esa misma noche, mientras el pabellón dormía bajo una aparente calma, el sonido metálico de una cerradura rompió el silencio de la celda de Sara. No era la hora de la ronda habitual, y el corazón de la joven comenzó a latir con fuerza en su pecho.
La puerta se abrió lentamente para revelar al guardia que había presenciado la pelea del comedor, acompañado por dos de las reclusas más fieles a Begoña. En sus manos sostenían objetos afilados de fabricación casera. El oficial de prisiones, lejos de mantener el orden, cruzó los brazos con una sonrisa cómplice. Estaba claro que el ataque había sido planeado para vengar la humillación de la tarde.

Parece que tienes que aprender a respetar las jerarquías de este lugar, Sara. Aquí nadie sale ileso después de tocar a Begoña.
Sara se levantó rápidamente de la litera, buscando cualquier objeto que pudiera servirle de defensa, pero la celda era pequeña y estaba completamente acorralada. Las dos cómplices se adelantaron con paso lento, disfrutando del terror de su presa. El guardia vigilaba el pasillo para asegurarse de que ningún otro oficial interfiriera en la represalia. Cuando una de las agresoras levantó el brazo armada con una punta de metal, una voz firme y autoritaria resonó con fuerza desde el umbral de la celda, deteniendo el ataque en seco.
¡Alto ahí! Bajen las armas inmediatamente y contra la pared. Ahora mismo.
Para sorpresa de todos, la persona que ingresó a la celda no era otro guardia corrupto, sino Victoria, la directora del penal, acompañada por un contingente de la policía nacional que realizaba una inspección sorpresa. El rostro del guardia corrupto palideció al instante al verse atrapado en plena flagrancia colaborando con el asalto.
”El rostro del guardia corrupto palideció al instante al verse atrapado en plena flagrancia colaborando con el asalto.