Se burlaron de ella en el campeonato sin saber la dolorosa verdad que ocultaba
El regreso del Halcón
El sol brillaba con una fuerza implacable sobre el campo de tiro de Cantoblanco, en las afueras de Madrid. El murmullo de los espectadores acomodados en las gradas creaba un zumbido constante, interrumpido únicamente por el estallido seco de los disparos a lo lejos. Julia caminaba con paso firme, vestida con su chaqueta deportiva roja y llevando su cabello rubio recogido en una coleta impecable. A su espalda, Tristán, el actual favorito del campeonato, la seguía de cerca con una mezcla de curiosidad y desdén reflejada en su rostro.
De repente, una voz burlona resonó desde el público:
¿Ahora dejan participar a modelos en los campeonatos de tiro?Las risas estallaron de inmediato entre la multitud acomodada. Julia no se detuvo, ni siquiera parpadeó. Su rostro permanecía estoico, una máscara de concentración absoluta que ocultaba la tormenta que llevaba dentro. Aquellos hombres no veían en ella más que una intrusa, ignorando por completo que la sangre del mayor tirador de la historia de España corría por sus venas.

Julia se colocó en su posición, levantó la pesada escopeta y apuntó al horizonte con una naturalidad asombrosa. El plato voló. Con una rapidez devastadora, apretó el gatillo. El impacto fue tan perfecto que el plato se desintegró en una nube de polvo fino. En la cabina de control, Domingo, el veterano supervisor de pelo canoso, se quedó paralizado mirando el monitor. Las métricas de precisión eran perfectas, idénticas a las de una leyenda olvidada.
Tristán se acercó a ella a paso rápido, con el rostro desencajado y los ojos fijos en el cañón del arma, donde brillaba un pequeño blasón dorado con forma de halcón.
Imposible. ¿De dónde has sacado ese símbolo?preguntó con la voz temblorosa. Julia se giró lentamente, sosteniendo su mirada con una frialdad cortante.
Alguien a quien deberías haber recordadorespondió, dejando al joven tirador sumido en el desconcierto.
”Alguien a quien deberías haber recordado respondió, dejando al joven tirador sumido en el desconcierto.