Se burlaron de mi caída en la calle, pero un desconocido cambió mi vida
Una caída bajo la fría lluvia de Madrid
El suelo de Madrid brillaba bajo la fina capa de lluvia que llevaba cayendo toda la tarde. Mara caminaba deprisa, apretando el cuello de su gabardina beige contra el viento frío. Su mente estaba en otra parte, atrapada en el dolor de una ruptura reciente que aún se sentía como una herida abierta. No vio la mancha de aceite mezclada con el agua sobre las losas de la acera cerca del viejo edificio de ladrillo.
En un abrir y cerrar de ojos, sus pies perdieron adherencia. Mara cayó de golpe, impactando fuertemente contra el asfalto húmedo. El golpe fue seco y doloroso, pero lo que realmente la congeló fue el sonido que escuchó inmediatamente después: un coro de risas ruidosas y burlonas.

—¡Vaya! ¡Miradla! —gritó una voz que Mara reconoció al instante con un vuelco en el estómago.
Era Álex, su exnovio, vistiendo una sudadera gris y rodeado de sus amigos de siempre. Ninguno de ellos hizo el menor ademán de acercarse a ayudarla. Al contrario, disfrutaban de su humillación pública.
—Y se ha caído —añadió otro del grupo, desatando una nueva oleada de carcajadas.
Mara sintió que las lágrimas de impotencia se mezclaban con las gotas de lluvia en sus mejillas. Intentó levantarse, pero la vergüenza y el dolor en el tobillo se lo impedían. Fue entonces cuando unos pasos rápidos se acercaron.
Un hombre con una chaqueta de cuero marrón se arrodilló a su lado, ignorando por completo al grupo de jóvenes que seguían mofándose.
—Eh, ¿estás bien? Tranquila, déjame ayudarte a levantarte. ¿Estás bien? —preguntó con una voz firme y protectora.
—Sí —susurró ella, aceptando su mano.
Martín la ayudó a incorporarse con extrema delicadeza. Una vez que se aseguró de que Mara estaba estable, se dio la vuelta para encarar al grupo con una mirada cargada de desprecio.
—¿Así es como tratáis a la gente? —les espetó, haciendo que las risas de Álex y sus amigos se extinguieran al instante.
”—les espetó, haciendo que las risas de Álex y sus amigos se extinguieran al instante.