El violento secreto familiar que mi esposo intentó ocultar destruyendo nuestra vida
Anteriormente: Cuando Sara descubrió el oscuro secreto que su esposo y su suegra ocultaban, nunca imaginó que terminaría luchando por su vida en la misma habitación de su bebé recién nacido.
El dolor en mi costado era tan intenso que me impedía gritar. El polvo de yeso se me metía en los ojos y en la garganta, haciéndome toser con desesperación. Desde el suelo, vi a Jaime acercarse lentamente. Ya no era el hombre con el que me había casado; era un monstruo frío y calculador. En su mano derecha sostía una pequeña jeringuilla con un líquido transparente.
Un plan siniestro al descubierto
—Solo parecerá una crisis más, Sara —susurró Jaime, agachándose a mi lado—. Una sobredosis autoinfligida por tu supuesta inestabilidad. Todo el mundo lo creerá después de leer los informes médicos que Marta preparó con tanto cuidado.

Marta observaba desde la puerta con los brazos cruzados, una sonrisa de triunfo dibujada en sus labios arrugados. Yo intentaba arrastrarme hacia atrás, pero mi cuerpo no respondía. Mi mano rozó algo metálico bajo los escombros: era mi teléfono móvil. Justo antes de que Marta entrara al cuarto, yo había iniciado una llamada con mi hermana Lucía. El teléfono seguía encendido, oculto bajo un trozo de yeso.
¡No lo hagas, Jaime! ¡Por favor, piensa en nuestro hijo! —supliqué, intentando ganar tiempo y asegurándome de que Lucía escuchara todo al otro lado de la línea.
Mateo estará mucho mejor sin ti, y nosotros disfrutaremos del dinero que tanto nos ha costado asegurar —respondió él, levantando la aguja hacia mi brazo.
Marta se acercó para sujetarme las piernas y evitar que pataleara. La desesperación me dio una fuerza que no sabía que tenía. Justo cuando la aguja estaba a milímetros de mi piel, se escuchó un estruendo abajo. La puerta principal de la casa fue derribada con violencia. Voces masculinas y autoritarias resonaron por el pasillo, acompañadas del sonido de botas pesadas que subían las escaleras a toda prisa. Lucía no solo había escuchado; había actuado de inmediato.
”Lucía no solo había escuchado; había actuado de inmediato.