El secreto oculto en un jersey viejo que desató la peor guerra escolar
El inicio de la tormenta en el patio
El aire otoñal de Madrid soplaba con fuerza en el patio del instituto, arrastrando las hojas secas y el murmullo constante de cientos de estudiantes que disfrutaban del recreo. Entre la multitud, Sidney caminaba con paso tranquilo, ajena a las miradas ajenas. Llevaba un jersey de punto gris carbón, una prenda antigua y desgastada, pero con un valor sentimental incalculable para ella. Sin embargo, en un entorno donde la apariencia y las marcas lo eran todo, su sencillez resultaba provocadora para algunos.
De repente, el ambiente se volvió tenso. Morgana, vestida con su característica sobrecamisa de cuadros y con el pelo recogido en una coleta perfecta, se interpuso en su camino. Detrás de ella, su habitual séquito de seguidores observaba con sonrisas burlonas, esperando el espectáculo habitual. El patio pareció guardar silencio de golpe, intuyendo que algo grave estaba a punto de suceder.

Sin mediar palabra, Morgana dio un paso al frente y agarró con brusquedad el cuello del jersey de Sidney, tirando de él hacia abajo con desprecio. Los rostros de los estudiantes se giraron de inmediato hacia ellas, y varios teléfonos móviles comenzaron a grabar la escena en silencio.
¡Quítate eso, bicho raro! ¡Da vergüenza ajena verte con esa basura de mendigo!
El grito de Morgana resonó con fuerza en la plaza de piedra del instituto. La humillación era pública y despiadada. Sin embargo, en lugar de encogerse de hombros o romper a llorar, Sidney mantuvo la compostura. Con un movimiento lento pero firme, miró a Morgana por encima del hombro, clavando sus ojos en los de su agresora con una mirada cargada de orgullo y desafío silencioso. La tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo mientras Morgana la soltaba con un empujón hostil.
”La tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo mientras Morgana la soltaba con un empujón hostil.