Sobreviví a la caída desde el helicóptero para descubrir la traición de mi esposo
Anteriormente: Jimena pensaba que su viaje en helicóptero por la costa de Alicante sería un sueño romántico, pero terminó en una caída libre hacia el océano y una red de mentiras familiares.
La sombra de la codicia
El despertar de Jimena en el hospital de Alicante estuvo rodeado de un pitido constante y el olor a antiséptico. Sentía el cuerpo dolorido, pero lo primero que hizo fue llevarse las manos al vientre. Una enfermera se acercó rápidamente con una sonrisa reconfortante. "Su bebé está bien, es un auténtico milagro de la naturaleza", le aseguró. A los pies de la cama se encontraba Alejandro, el dueño de la lancha rápida que la había sacado de las aguas frías. Su mirada transmitía una calma que Jimena necesitaba desesperadamente.
Sin embargo, la paz duró poco. La puerta de la suite médica se abrió de golpe y entró Marcos, impecablemente vestido con su chaqueta azul, pero con los ojos inyectados en ira. Detrás de él caminaban dos abogados con semblante severo y carpetas llenas de documentos oficiales. Marcos no mostró ni un ápice de alivio al ver a su esposa con vida; su único objetivo era el control absoluto.

"Me alegra ver que has sobrevivido a tu desafortunado accidente, Jimena. Pero ahora debemos ser realistas sobre tu futuro", declaró Marcos con una frialdad que heló la sangre de la joven madre.
Uno de los abogados colocó un fajo de papeles sobre la mesa clínica. Se trataba de una renuncia voluntaria a la custodia de su futuro hijo y un acuerdo de confidencialidad estricto sobre el incidente del helicóptero. Marcos la amenazó abiertamente: si no firmaba en ese instante, utilizaría toda su influencia y fortuna para declararla mentalmente inestable, acusándola de haber intentado suicidarse saltando del helicóptero. Jimena miró a Alejandro, quien observaba la escena con los puños apretados, conteniendo la rabia ante semejante extorsión.
El plan de Marcos era evidente. Necesitaba deshacerse de Jimena para heredar la fortuna familiar de ella sin levantar sospechas, y ahora pretendía arrebatarle a su hijo para mantener el control de los fideicomisos. Con el bolígrafo suspendido en el aire, Jimena se vio acorralada en su propia cama de hospital, obligada a elegir entre su libertad o el destino de su bebé.
”Con el bolígrafo suspendido en el aire, Jimena se vio acorralada en su propia cama de hospital, obligada a elegir entre su libertad o el…