Sobreviví a una caída al vacío para descubrir la peor traición de mi esposo
El abismo de la traición
El viento soplaba con fuerza sobre la costa de Alicante, agitando las aguas turquesas del Mediterráneo que se extendían como un lienzo infinito bajo el helicóptero. Jimena, acariciando con ternura su vientre de seis meses de embarazo, sonreía a su esposo. Llevaba un hermoso vestido verde con estampado floral que ondeaba suavemente. Marcos, impecable en su americana negra, la miraba con una intensidad extraña, una mezcla de nerviosismo y fría determinación que ella, en su inocencia, atribuyó a la emoción del aniversario.
—Acércate al borde, mi amor —le dijo Marcos al oído, levantando la voz por encima del estruendo de las hélices—. La vista de la cala desde aquí es impresionante.

Jimena confió ciegamente. Se sentó en el borde abierto de la cabina, suspendida sobre el vacío. Pero al girarse para buscar la mano de su esposo, no encontró apoyo, sino un empuje firme y gélido en su espalda. El pánico se apoderó de ella al instante cuando sus pies resbalaron. El vacío la reclamó, y solo un acto de puro instinto le permitió aferrarse con ambas manos al patín de aterrizaje del helicóptero.
—¡No! ¡Por favor, Marcos, ayúdame! —gritó Jimena con la voz rota por el terror, mientras la fuerza del viento amenazaba con arrancarla de su único sostén.
Desde la cabina, Marcos se arrodilló lentamente. Su rostro fingía desesperación ante el piloto, pero sus ojos fijos en Jimena transmitían un mensaje claro: no iba a salvarla. El esfuerzo era sobrehumano para una mujer embarazada. Los dedos de Jimena perdieron adherencia en el metal helado. Con un último grito de agonía, se soltó, cayendo en picado hacia el mar mientras una lancha rápida cruzaba la bahía a toda velocidad justo debajo de su trayectoria.
”Con un último grito de agonía, se soltó, cayendo en picado hacia el mar mientras una lancha rápida cruzaba la bahía a toda velocidad just…