Sobrevivir tras las rejas: El día que decidí no dejarme pisotear por nadie más
El asfalto ardiente de la traición
El sol de justicia caía plomizo sobre el patio de la prisión de alta seguridad, calentando el asfalto descolorido hasta convertirlo en un espejo de vapor asfixiante. Rodeadas por imponentes muros de hormigón que parecían tocar el cielo grisáceo, decenas de reclusas deambulaban como almas en pena. En una esquina, sentada en un banco de madera astillada, Sara observaba el panorama con cautela. Sus trenzas negras caían sobre sus hombros, y su mirada reflejaba la dureza de quien ha sido despojado de todo injustamente.
De repente, el silencio tenso del patio se rompió. Valeria, una interna robusta de cabello pelirrojo encrespado, empujó brutalmente a una joven contra el suelo. A su lado, Roxy, una mujer de mirada felina y cabello corto castaño, vestida con ropa deportiva desgastada, señaló directamente hacia Sara. Sus palabras resonaron con eco en el patio:

—Esa es la nueva. Ella no le pertenece a nadie. Ahora es mía.
Las risas burlonas de las reclusas que las rodeaban no tardaron en estallar. Valeria avanzó con paso firme y amenazante, dispuesta a marcar territorio y someter a la recién llegada. Sin embargo, Sara no se acobardó. Se levantó lentamente del banco, manteniendo la respiración acompasada. Cuando Valeria lanzó un puñetazo feroz cargado de rabia, Sara demostró que su fragilidad aparente era solo una fachada.
Con un ágil movimiento de cadera, esquivó el golpe por milímetros. Antes de que la pelirroja pudiera recuperar el equilibrio, Sara desató una rápida y precisa combinación de golpes en el abdomen de su oponente, seguidos de una patada directa que mandó a Valeria volando sobre el banco de madera. El estrépito de la caída silenció al patio entero. Bajo la mirada atónita de Roxy y el resto de las presas, Sara se dio la vuelta y caminó de regreso a las sombras, demostrando que no sería la presa de nadie.
”Bajo la mirada atónita de Roxy y el resto de las presas, Sara se dio la vuelta y caminó de regreso a las sombras, demostrando que no serí…