Venganza · Historia

Sobrevivir tras las rejas: la novata que desafió a la reina de la prisión

Sobrevivir tras las rejas: la novata que desafió a la reina de la prisión — Parte 2
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Anteriormente: Sara entró a la cárcel acusada de un delito que no cometió. En su primera noche, la líder del pabellón intentó destruirla, pero no sabía con quién se estaba metiendo.

La venganza del sargento

La victoria sobre Carla le ganó a Sara el respeto inmediato de las reclusas, pero también encendió una mecha peligrosa. En prisión, humillar a la líder tiene consecuencias graves, especialmente cuando esta cuenta con la protección de las autoridades. Al día siguiente, el sargento Garrido, un guardia conocido por su crueldad y su implicación en el contrabando del penal, decidió intervenir para restaurar el orden que a él le convenía.

Durante la tarde, Garrido irrumpió en la celda de Sara acompañado por dos guardias armados. Con el pretexto de un registro rutinario, destrozaron el colchón y tiraron sus escasas pertenencias al suelo. Carla observaba desde el pasillo, con los brazos cruzados y una sonrisa de satisfacción.

Sobrevivir tras las rejas: la novata que desafió a la reina de la prisión
—Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? —dijo Garrido, mostrando triunfante una bolsa con sustancias prohibidas que él mismo había plantado bajo la almohada de Sara—. Parece que la novata va a pasar una larga temporada en el módulo de aislamiento.

El aislamiento significaba el fin para Sara. Sin acceso a su abogado, no podría demostrar que su hermana Lucía la había incriminado para salvarse de una condena por desfalco. Sin embargo, Sara no se dejó amedrentar. Sabía que la corrupción de Garrido era un secreto a voces, y durante su breve tiempo en el patio había escuchado un rumor crucial sobre una libreta de contabilidad oculta en las duchas.

Sara dio un paso al frente, ignorando las miradas amenazantes de los guardias, y miró fijamente al sargento.

—Si esa bolsa va a mi informe, sargento, la carta que detalla sus cobros mensuales de contrabando llegará directamente al despacho del director —susurró Sara con una calma que heló la sangre del oficial—. Sé exactamente dónde esconde la libreta azul, bajo la baldosa rota de las duchas comunes.

El rostro de Garrido se descoloró al instante, y el silencio en la celda se volvió sepulcral.

Sé exactamente dónde esconde la libreta azul, bajo la baldosa rota de las duchas comunes.El rostro de Garrido se descoloró al instante, y…